Miércoles, Abril 26Panorama Cajamarquino

Mbappé se exhibe de nuevo y lidera a un Mónaco que asusta

El Mónaco está en semifinales. 13 años después, es uno de los cuatro mejores equipos de Europa y no va a quedarse de brazos cruzados. Mbappé, que volvió a dejar su sello abriendo la cuenta, celebra así los goles. Pero todo es una mentira. El Mónaco va de tapado, pero hace tiempo que ha destapado el tarro de sus esencias y huele muy bien.

Jardim tiene un gran equipo, grandes futbolistas y artillería para atacar Europa. El Mónaco no es sólo Mbappé, ni mucho menos, aunque la nueva joya del fútbol continental lo tenga casi todo. Para empezar, tiene la virtud de aparecer en el lado correcto y en el momento justo. Coló en la red el primer balón que tocó. Bürki no atrapó un disparo de Mendy y el francés se cruzó de brazos. Y tan tranquilo. Ha agitado la Champions, pero él ni se inquieta.

El Dortmund, que contó con el apoyo de Marc Bartra, sufrió el aire puro y renovado del Mónaco. Equipos así alegran la vista y se agradecen. Los alemanes cayeron de pie. Aunque todavía no sabemos por qué Tuchel no sacó de inicio a Dembélé, al que tuvo que meter antes de la media hora cuando la eliminatoria estaba ya muy cuesta arriba.

Mbappé abrió el marcador muy pronto y Falcao no tardó mucho más en marcar. Lemar colocó un lazo a la pelota y el colombiano disfrutó con el cabezazo. Fue inapelable. El Tigre se ha afilado las garras.

El Mónaco jugó con su rival hasta el descanso. Se puso 2-0 y manejó el partido. Dejó que el Dortmund tuviese la pelota para nada. En ataque, los de Jardim volaron. Y los alemanes vieron pasar flechas.

Algo cambió con la entrada de Dembélé, otro futbolista joven que tiene millones de promesas en sus botas. Cada vez que la tocó, algo ocurrió. Velocidad y control, el no va más. Así regaló el 2-1 a Reus al inicio de la segunda parte. Dembélé tiene físico y talento.

El Mónaco no se inmutó. Lo tomó como algo natural y perdonó el tercero en unas cuantas ocasiones. Hasta que marcó Germain, que besó el santo a los segundos de tocar la mano de Mbappé cuando salió del partido. Eso ya fue al final, y a pase de Lemar, otro futbolista que es una joya.

El bombo contará con la bola del Mónaco. Y quema. El equipo de Mbappé nunca te deja frío. Y su carrera apunta a no tener límites.

Fuente: Marca

 

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