Miércoles, Abril 26Panorama Cajamarquino

“El proceso de reconstrucción del país no debe comenzar de cero”

“Es importante ser muy estrictos para calificar a las empresas que se encargarán de las obras de reconstrucción después de los fenómenos naturales; así se evitarán problemas en el futuro”, sostuvo el decano del Colegio de Ingenieros del Perú, Jorge Alva Hurtado.

Por: Percy Buendía Q

– ¿Qué pasó con la infraestructura que se dañó durante los fenómenos naturales, no estaba bien diseñada o simplemente la naturaleza pudo más?

– Hay que entender, primero, el mecanismo de falla de las estructuras. Si estamos hablando de los puentes, es evidente que el factor agua fue importante; tal vez no se había diseñado adecuadamente la cimentación para poder soportar el embate del líquido.

En los ríos Piura, Rímac y otros, el caudal fue superior en comparación con años anteriores, quizá similar a 1925, en el primero, y eso hizo que se elaborara un diseño no adecuado en términos de la cantidad de agua que debían soportar.

Entonces, hubo, en el caso particular de los puentes, un fenómeno de socavación muy grande cuando vino un gran caudal. Un estrecho cauce origina que la velocidad del agua aumente y, en consecuencia, la socavación sea mayor.

– ¿Pero tras los fenómenos de 1982-1983 y 1997-1998 no hubo un diseño a futuro en los nuevos puentes del norte del país?

– Sí se hizo, tan así es que el nuevo puente Bolognesi [Piura], que reemplazó al que se cayó en 1997-1998, no tiene nada. También se realizó un esfuerzo, no suficientemente grande, para limpiar los cauces de los ríos, sobre todo en Piura.

Quizá no se reforzaron convenientemente las riberas y ocurrió la invasión del río. El caudal fue muy grande, no encontró suficiente espacio para pasar y se rebalsó para inundar la ciudad de Piura. También cuentan que algunos diques de protección se rompieron, por razones de construcción, y eso facilitó que las aguas llegaran hasta la Plaza de Armas de Piura y otras zonas.

– El Gobierno lanzó críticas contra las obras públicas mal hechas, ¿no hay una conciencia de servicio en los que las ejecutan?

– Sí hay una conciencia, pero a veces el enfoque que se le ha dado no ha sido el adecuado. Por ejemplo, en el puente Mariscal Cáceres de Piura había varias propuestas de compañías contratistas que venían con el diseño en la mano [modalidad llamada ‘llave en mano’].

Tres proyectos eran con una estructura de determinada longitud, 150 metros más o menos de luz, y la empresa que ganó fue una contratista que tenía un puente con 100 metros de luz. En consecuencia, era demasiado pequeño en relación con el cauce.

Debemos entender que las características del suelo también son importantes. En el caso de Piura, es una ciudad que está básicamente sobre arena, tanto en la margen derecha como en la izquierda, lo que es Piura y Castilla.

– ¿Cómo evalúa la situación de las carreteras? El presidente Pedro Pablo Kuczynski dijo que no se trabaja bien en estas vías…

– Sí, algo de eso hay. Los organismos que deben supervisar no lo hacen, y el contratista a veces escatima la inversión para obtener mayores ganancias. Además, se da una cierta “colaboración” entre el supervisor y el contratista.

Hay que entender que estos procesos de obras públicas grandes tienen un propietario, que puede ser el Gobierno central, el regional o el municipal, y sacan un concurso para la construcción, por un lado, con empresas contratistas, y para la supervisión, por el otro, con firmas consultoras que deben inspeccionar adecuadamente al contratista para que haga las cosas bien.

Si hay una especie de confabulación entre uno y otro, las cosas saldrán mal y pueden ser una fuente de problemas. Esto no se da solo aquí, en el Perú, sino también en el ámbito internacional. Entonces, deberíamos ser muy estrictos para calificar a las empresas supervisoras y contratistas.

– ¿Cuál debe ser el punto de partida en el proceso de reconstrucción?

– Cuando ocurre un desastre, puede ser un sismo o estas inundaciones, lo primero es atender la emergencia que, aparentemente, ya está pasando. Después vienen dos períodos; uno es la rehabilitación, es decir, hacer la carretera transitable y que otra vez funcione el servicio de agua potable y saneamiento, por ejemplo; y a renglón seguido se iniciará el proceso de reconstrucción.

Lo que postulamos e invocamos es que en este proceso de reconstrucción, en la estructura de puentes se respete la luz natural que debe haber sobre el cauce. No invadamos los cauces, si no surgirán los mismos problemas de antes.

Una vez que reparemos las cosas para que haya transitabilidad –no es una reconstrucción–, como se hizo en el puente Virú, donde se instaló un Bailey, debemos emprender los estudios para determinar las fallas y adoptar las soluciones.

Lo que sí es importante, y este es el mensaje que quiero dar, es que no comencemos sobre cero. Aprovechemos los estudios y la infraestructura existentes. El Perú es un país de escasos recursos como para darnos ciertos lujos.

– ¿Hay suficientes terrenos para la reubicación de los damnificados?

– Sí. Una de las ideas del presidente Kuczynski es ejecutar el tren de cercanías. Sería muy bueno porque se habilitarían algunas zonas entre Barranca e Ica para que se asiente la población. Al tener el tren rápido, fácilmente los moradores podrían movilizarse a Lima, pero ya no ocupemos los cauces de los ríos o las laderas. Lomo de Corvina [Villa El Salvador] es un futuro lugar de destrucción.

VOLUNTARIADO

Los ingenieros civiles y de otras especialidades están preparados para afrontar el reto que significa el proceso de reconstrucción tras los fenómenos naturales, afirmó Jorge Alva. Por ejemplo, consideró que un aspecto importante es rehabilitar las redes de agua y desagüe. En ese punto, destacó que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento haya emprendido programas de voluntariado que acogen a profesionales jóvenes para que se formen en el campo. “Pero deben venir con la capacidad adecuada, y para eso se ha dado la nueva Ley Universitaria, se exigen estándares, que se implementen laboratorios y se eleve el nivel de los catedráticos”.

En las universidades públicas, refirió, sí existe un plantel de profesores a tiempo completo suficientemente alto, entre 25 % y 50 %, pero en algunas casas de estudio privadas ese índice es bajo. El estudiante no tiene quién lo oriente, agregó. (Fuente: El Peruano).

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