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Editorial » 10/mar/2010 » 4 vista
A través de las imágenes de televisión se ha podido constatar como muchos “aseñorados” hombres de derecho son célebres practicantes de artes marciales. Sus principales víctimas son los policías que los intervienen cuando han cometido alguna falta.
Amparados en sus conocimientos sobre leyes y algunas influencias en los órganos de justicia, son capaces de transformarse en los fieles discípulos del Bruce Lee, cuando sienten que han interrumpido su derecho a la juerga y al reventón. Ser abogado no implica ser intocable o eximido de respetar las leyes.
Si los policías son acusados de maltratar a las personas, de hacer uso excesivo de la fuerza, también hay claros ejemplos de cómo el ciudadano de a pie, se transforma en un verdadero energúmeno, y bien mereciera ser atado.
El maltrato de los civiles no llega sólo a través de la palabra, sino también con lo físico y raya en lo brutal. Incluso, algunas “eminencias” en derecho terminan por tener un comportamiento ridículo y lamentable.
El conocer de leyes, el ser amigo de un fiscal o juez, no implica carta blanca para hacer y deshacer de acuerdo a conveniencias. Así no funciona el derecho, así no funciona el principio de autoridad.
No se tiene nada contra lo abogados, pues su rol en la sociedad es fundamental, pero el gran porcentaje de esta orden, se dedica única y exclusivamente a exprimir a los litigantes y enredar los procesos a tal punto que todo termina siempre a foja cero. Para muestra, miremos como están de repletas las salas del Palacio de Justicia.
Los abogados tienen los mismos derechos y deberes al igual que el obrero, el electricista, el cirujano, el veterinario. Con la única diferencia, que sus conocimientos, le dan doble responsabilidad en el cumplimiento de sus obligaciones. El ser abogado implica respetar y hacer respetar las leyes.
La actuación del abogado debe ser siempre libre e independiente y, como profesional, el letrado recibirá el amparo de los tribunales en su libertad de expresión y defensa, como contrapartida se le exige probidad, lealtad y veracidad en el fondo de todas sus declaraciones, así como la utilización de formas respetuosas en sus manifestaciones y siempre guiado por el principio de buena fe.
© Panoramacajamarquino.
Para quien haya escrito este comunicado, sólo decirle que así como está midiendo el actuar de los abogados, debe medir de la misma manera el actuar de los pésimos agentes policiales que tenemos en todo el Perú. Quién puede decir que los policías no abusan, quién puede decir que los policías no roban, quien puede decir que los policías no agreden ni física ni psicológicamente.
Si queremos emitir un comunicado adecuado y real, en medios de comunicación pública, por favor hagámoslo poniendo todo en la balanza, todo.
Yo podría registrar innumerables actos de corrupción de diversos agentes, aquí en la ciudad de Cajamarca y en otras ciudades de nuestro país, experiencias propias, que estoy seguro hemos vivido todos los ciudadanos de este país, alguna vez.
Si nos creemos justos, seamos justos por favor!!!
8/03/2010
17:27
Querido Amigo:
En estos momentos de irremediable tristeza en que los medios de comunicación cruzan la línea de la ética y hacen un ejercicio abusivo del periodismo frente a un ciudadano común y corriente que hoy simbolizas tú, pero que en otras circunstancias quizás pude ser yo o tal vez alguno de nuestros paisanos.
El colectivo de profesionales de Cajamarca, sobretodo el Colegio de abogados de Cajamarca del cual tú eres uno de sus miembros debe emitir pronunciamiento a que los medios no pueden involucrarse en un tema que sólo es competencia tuya, porque tú no eres funcionario público.
El periodismo tiene que respetar el derecho a la intimidad de un profesional sobretodo si es que tu caso está en investigación judicial. No dejemos que éstas prácticas mediáticas perjudiquen el normal desarrollo de un proceso que tiene que ser investigado imparcialmente, pero no seamos presa de posiciones amarillistas antes de que la justicia se pronuncie.
De hecho Víctor Huamán no es un político, tampoco es parte de la farándula, es simplemente un ciudadano que por azares del destino se encontraba en la hora y lugar equivocado, en dónde fue víctima de un robo.
Es un caso complejo que no sólo tiene los rivetes de la agresión física que se ubica en un segundo plano. Pero que como repito sólo debe tratarse en un ambito privado porque es la intimidad ciudadana la que tenemos que proteger-
Hoy en esta hora difícil los familiares y amigos de Víctor estamos contigo exigiendo un respeto y un cuidadoso trámite al tema legal de este profesional y amigo que en su trayectoria de abogado tiene una impecable hoja de servicios no sólo privados sino a favor de la comunidad de Cajamarca, como el tema de Quilish, la defensa del sindicato de la Municipalidad de Cajamarca, la Comunidad de Porcon y la Universidad de Cajamarca.
Hoy es cuando necesitamos que los hombres y las instituciones pro Cajamarca se solidarizen con Víctor Huamán y no dejemos que se cometan excesos en el tratamiento de su caso por causa de un tratamiento inescrupuloso de la prensa.
Saludos cordiales,
Ricardo Cotrina