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Mundo » 19/abr/2010 » 4 vista
El vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, acentuó sus diferencias con el presidente Fernando Lugo durante un acto contrario al que el mandatario realizará el martes próximo para celebrar el segundo aniversario de su llegada al poder.
Franco encabezó una caravana de decenas de vehículos que concluyó con un mitin ante la sede del Panteón Nacional de los Héroes, en Asunción, al que asistieron centenares de personas, para recordar de manera anticipada y distanciado de Lugo el triunfo en los comicios generales del 20 de abril de 2008.
Lugo y Franco se impusieron en esas elecciones al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición de amplio espectro ideológico que puso fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado.
La movilización, que comenzó en la ciudad de Itauguá, a 35 kilómetros al este de la capital, fue convocada luego de que el segundo del Ejecutivo confirmara que no fue invitado para el festejo que Lugo realizará el próximo martes en una plaza ante el antiguo edificio del Cabildo, en el centro capitalino.
El vicepresidente, que se erige como uno de los principales detractores de la gestión de Lugo, exigió durante su discurso “mayor respeto y preponderancia” para el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, de centroderecha), principal fuerza dentro de la APC.
Franco encabeza una fracción del PLRA que acusa al mandatario de marginarlos y excluirlos de los principales cargos y decisiones dentro del Gobierno, mientras que los colaboradores de Lugo sostienen que el vicepresidente conspira contra el Ejecutivo.
En ese sentido, el senador Blas Llano, otro de los dirigentes del PLRA y allegado de Lugo, criticó la semana pasada la postura del vicepresidente y opinó que este mantiene un discurso “autoexcluyente” y que con su postura practica el “suicidio político”.
El segundo del Ejecutivo también lamentó durante su alocución que el aniversario del triunfo electoral se da en medio de denuncias de presunta corrupción de altos funcionarios estatales.
Franco se expresó en esos términos en alusión al procesamiento decretado el jueves pasado por el juez Óscar Delgado contra el ministro paraguayo de Emergencia Nacional, Camilo Soares, y de otros dos funcionarios de este organismo por presunta malversación de recursos con un daño patrimonial de unos 900.000 dólares.
Ese diligencia fue tramitada el mismo día en que el fiscal Martín Cabrera imputó al presidente de la petrolera estatal paraguaya (Petropar), Juan González Meyer, por malversación de 264.400 dólares ante la supuesta cesión irregular de tres reservorios de combustibles a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
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