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Locales » 19/dic/2009 » 4 vista
Vistiendo polos blancos y portando globos y pancartas con mensajes alusivos a la paz, miles de pobladores y las principales autoridades del departamento de la Libertad participaron el viernes de la gran marcha en la ciudad de Trujillo, en el norte del país, clamando por el cese de la violencia y una sociedad justa.
Desde muy temprano empezaron las preconcentraciones en distintos puntos de la ciudad ubicada a 550 kilómetros al norte de Lima.
Miles de personas llegaron a la plaza de Armas de Trujillo y se ubicaron frente al estrado oficial en el cual estaba el alcalde provincial César Acuña Peralta; el presidente regional de La Libertad, José Murgia Zannier; el arzobispo metropolitano Miguel Cabrejos, entre otras autoridades.
“Esta marcha es símbolo de la unión de las autoridades y el pueblo de Trujillo para demostrarle al mundo que somos una ciudad tranquila y que no vamos a permitir que mancillen nuestro honor y reputación porque juntos vamos a luchar contra la violencia”, expresó durante su discurso Murgia Zannier.
Acuña Peralta sostuvo que “no es cierto que en donde hay pobreza hay delincuencia. Esta se origina por la desigualdad, por ello pedimos mayor inclusión de los sectores que menos tienen y que estos sean escuchados para solucionar sus problemas”.
A su turno, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y arzobispo trujillano, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, ofreció el mensaje de reflexión que incluyó 20 puntos. Se reafirmó el “no” a la violencia física y verbal, a la agresión y al atropello, a la venganza y al odio, a la extorsión y al robo, al rapto y al secuestro, a la estafa y al homicidio.
“Estamos profundamente convencidos de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral”, manifestó.
La autoridad religiosa reafirmó la necesidad de contar con mil policías más para combatir la delincuencia en la ciudad de Trujillo. Además, la urgencia de construir la nueva escuela de suboficiales de la Policía que anualmente permitirá el egreso de un mayor número de miembros del orden.
Por último, invocó a los padres de familia y a todos los educadores a inculcar y promover en la niñez y juventud el respeto por la dignidad humana y la práctica de valores.
Durante el discurso de monseñor Cabrejos Vidarte, el rector de la Universidad Nacional de Trujillo, Carlos Sabana, sufrió un desmayo por lo que tuvo que ser trasladado de emergencia a un hospital local.
Tras el acto protocolar, se dio inicio a la gran marcha que recorrió todo el perímetro de plaza de Armas y fue encabezada por las principales autoridades quienes sostenían un inmensa bandera blanca con el escudo de Trujillo. El paseo concluyó en el frontis del Arzobispado Metropolitano de Trujillo.
El despejado cielo trujillano se pintó de blanco por los cinco mil globos lanzados al igual que papel picado del mismo color en señal de la paz y unidad. La gran marcha había terminado.
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