«
»
Editorial » 9/sep/2010 » 3 vista
Ante la propuesta de eliminar el régimen pensionario de la cédula viva a los oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú, incluida en el proyecto de Presupuesto General de la República 2011, como paso previo para aumentar al doble sus haberes en cinco años, se ha abierto un debate donde las demandas, aportes y protestas deben ser vistos en un ambiente de serenidad y mesura.
Se trata, a no dudarlo, en un tema bastante delicado y que debe ser manejado buscando la concertación entre todas las partes y sectores involucrados, cada uno con sus distintos, como es lógico, puntos de vista, a favor, unos, y en contra, otros.
En primer lugar hay que situar el debate y sus conclusiones en los objetivos fijados por la comisión de los ministerios de Defensa e Interior, en los cuales hay consenso: a) aumentar el salario a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional estableciendo una sola escala remunerativa para todos; y, b) regularizar ciertos conceptos no remunerativos como el rubro gasolina, incorporados como ingresos paliativos que acabaron distorsionando por completo el panorama.
En ese sentido es válida la opinión del presidente Alan García, quien señala que mantener el régimen pensionario de la cédula viva para los efectivos militares y policiales significaría continuar una “discriminación y un privilegio”, además de impedir que se mejore los sueldos en ese sector y quitar recursos que deberían emplearse en obras a favor de los más pobres.
De la misma forma, el ministro de Justicia y abogado del Estado, Víctor García Toma, precisó que es “inconstitucional” mantener la diferenciación de sistemas pensionarios entre el personal castrense y la empleocracia pública, pues ésta última ya no cuenta con el régimen de cédula viva.
En esa misma línea, el ex presidente del Tribunal Constitucional (TC), Javier Alva Orlandini, afirma que el Estado tiene la facultad de suprimir un sistema pensionario si no es capaz de cumplir con su mantenimiento, y recordó que existe jurisprudencia sobre la eliminación del régimen de la cédula viva.
Por su parte, la ministra de Economía ha reiterado que para alcanzar el objetivo de mejorar realmente el sistema remunerativo de las Fuerzas Armas y Policía Nacional es imperioso reformar el sistema pensionario, eliminando la mencionada cédula privilegiada, y acabar con el llamado ‘efecto espejo’ que permite a los militares y policías jubilados recibir una pensión igual al sueldo que percibe su par en actividad, incluidos los progresivos reajustes que reciba.
En el otro extremo, varios ex oficiales generales han expresado su oposición a la iniciativa por considerar que es un maltrato más a una profesión de servicio al país que es sui géneris, y que ha tenido un rol crucial en la pacificación del país.
Entonces, a la vista de la necesaria reestructuración de los haberes de militares y policías, que acabe no sólo con sus magros sueldos sino con un sistema irracional que es un permanente mal pago por sus invalorables servicios al Perú, queda adentrarse en el debate democrático, libre y responsable para sentar en este tema y en este sector una justa y profunda reforma.
© Panoramacajamarquino.