Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

7 de Febrero de 2012

Rutas y tragedia

Editorial »  25/ene/2010  » 3 vista

Un nuevo accidente se registró este fin de semana en la Ruta Cajamarca Ciudad de Dios, cuando un vehículo de transporte público que se dirigía de Trujillo a Cajamarca colisionó con uno menor, el saldo lamentable fue de una persona fallecida. Un sin número de accidentes se han registrado en los días de fin de semana en Cajamarca, el alcohol y la irresponsabilidad de quienes conducen unidades de transporte público se hace cada vez más grande durante las festividades de carnaval.

Pero el problema no es exclusivo a nuestra ciudad, se extiende a las provincias y es un mal endémico en el Perú. El altísimo número de muertos y heridos debido a accidentes de tránsito constituye un grave problema aún sin resolver en el Perú. Según las estadísticas elaboradas por la Policía Nacional, desde el año 2000 a la fecha se ha registrado una alarmante cifra de más de 700,000 accidentes. Una década nefasta que ha originado más de  31,000 muertes,  principalmente por negligencia o imprudencia de los conductores. El Ministerio de Salud  informó recientemente, que alrededor de 117.900 personas quedaron discapacitadas de por vida por accidentes de tránsito, en los últimos cuatro años. La atención sanitaria de estas víctimas, la mayoría entre 15 y 39 años de edad, cuesta alrededor de 150 millones de dólares anuales, cifra que representa el 0,17 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), según cálculos oficiales.

La mayoría de accidentes se produce en el rubro del transporte público urbano e interprovincial.  El inadecuado funcionamiento de este sector empieza cuando se convierte en refugio de quienes por falta de un empleo formal recurren a este oficio, sin vocación, ni calificación. Esto, sumado a la ausencia de una coherente política estatal, a través de los años, se ha convertido en un caótico sistema cuyas ganancias se obtienen -salvo algunas excepciones-  sobre la base del mayor tiempo que el chofer está al volante, el mayor número de kilómetros recorridos y el mayor número de pasajeros. Ha  devenido en un mecanismo intrínsecamente perverso, que incluso ha construido un singular código de comportamiento donde se han relativizado los valores y adormecido conciencias, cuyo lema parece ser “vale todo”, convirtiéndose en una tiranía que se impone en las pistas y carreteras.  Mientras no se reestructure el esquema empresarial y laboral del transporte público, muy poco se puede avanzar.

Entre tanto, el Ministerio de Transporte ha creado escuelas para choferes, continúa con el Plan Tolerancia Cero -que no ha dado resultado- y recientemente ha puesto en vigencia un nuevo Reglamento de Tránsito que crea y endurece sanciones.

En otros países ha dado excelentes resultados el uso de campañas sistemáticas y sostenidas de comunicación social, que han demostrado ser una máquina poderosa de conducción y  que han hecho posible modificar decisivamente aspectos sociales o políticos de una nación. El uso de la propaganda gubernamental para alcanzar este objetivo daría mayor aprobación ciudadana que intentar convencernos que el Perú avanza con sólo mencionar el número de kilómetros de carreteras asfaltadas. Los accidentes de tránsito han ocasionado dolor en miles de personas, han truncado vidas, han enlutado familias. Es el momento de enfrentar con seriedad y eficiencia esta patética realidad, porque mañana nos podría tocar a nosotros.



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