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Editorial » 24/oct/2009 » 0 vista
El robo perpetrado algunos días atrás en la Iglesia de San Francisco, esta vez despojaron a nuestra santa patrona La Virgen de los Dolores de parte de sus joyas que adornaban su santuario, robando la corona, la espada y la aureola de la virgen y adicionalmente se llevaron tres lienzos de la escuela cuzqueña de pintura con una antigüedad al siglo XVIII, nos demuestra que quienes ingresaron no son ladrones comunes, sabían lo que iban a sustraer y solo llevaron lo que realmente pueden comercializar a buenos precios en el mercado negro internacional.
De esta manera, los delincuentes que se presupone hicieron un seguimiento de horarios y control de seguridad del recinto sagrado, tenían la determinación de lo que se iban a llevar y por consiguiente estaríamos hablando de bandas bien organizadas, que andan al acecho de este tipo de reliquias que forman parte del patrimonio cultural de un pueblo como el nuestro. Pero además nos advierte lo que venimos repitiendo a nuestras autoridades, que la delincuencia esta aumentando en nuestra ciudad, que la desocupación, así como la migración de ciudadanos de otros poblados del interior de la región y de la selva están convirtiendo a nuestra ciudad no solo en una metrópoli en constante crecimiento, sino además en un lugar muy inseguro para vivir, con un letargo de las autoridades correspondientes que no hacen casi nada para parar esta ola que nos envuelve a todos y que de alguna manera hemos sido víctimas directos o indirectos.
Para nadie es un secreto que en el centro de la ciudad no se hace servicio de patrullajes policiacos. Centenares de celulares son arrebatados, les roban a los niños y jóvenes sus mochilas, sus zapatillas y pelotas de futbol o básquet , y no hay controles sobre esto. La venta de droga al menudeo prolifera en plazuelas y esquinas, la prostitución clandestina esta invadiendo las calles del centro y hasta un conocido centro nocturno a reclutado al personal del Instituto Penitenciario INPE, para cuidar su local y de esta manera le sea más fácil identificar al delincuente que acude al lugar.
Esos son ya los extremos, y las autoridades bien gracias, no asumen ninguna actitud real para contrarrestar este flagelo que azota, es cierto, a casi todas las capitales de departamento del país, pero mal de muchos consuelo de pocos o de tontos. Es urgente que la institucionalidad de la ciudad asuma que tiene que implementar y promover una lucha sin cuartel con esta lacra de la sociedad que es la delincuencia organizada.
Por eso el robo de la catedral, era de esperarse y no a sorprendido, solo es cuestión de esperar y veremos como asaltan hasta los mismos lugares aparentemente inexpugnables. Basta, ya es momento de actuar señores autoridades y para eso requieren de los funcionarios adecuados y de asumir sus funciones para los que fueron elegidos o nombrados.
© Panoramacajamarquino.
Es muy doloroso enterarse por este medio del sacrílego robo perpetrado contra nuestra patrona. Como Cajamarquino ya no residente hace mucho años, en verdad es muy doloroso ver que nuesto patrimonio local está tan descuidado y tan poco vigilado. Me apena sobremanera ver que sigue siendo el mismo mal que siempre se padeció. NO VALORAMOS LO QUE TENEMOS HASTA QUE SE HA PERDIDO. Es el colmo. Y las autoridades?