Remenbranza
Después de trece años de haber ejercido el cargo de Decana del Colegio de Abogados de Cajamarca, una abogada mujer intenta llegar a dicha Decanatura, lo cual me satisface hondamente y por partida doble, en primer lugar, porque siempre es una satisfacción que exista la presencia femenina en cualquier cargo o función, porque no hace sino demostrar que las mujeres estamos preocupadas por participar activamente en el desarrollo social y porque nos sentimos capaces para ello, capaces de desenvolvernos en cargos cruciales y de importancia y coadyuvar con fuerza pujante para el desarrollo de nuestros pueblos, máxime, si la aspirante a dicho cargo, ha sido mi alumna en la Facultad de Derecho y Ciencias Política de la Universidad Nacional de Cajamarca, para quien vaya mi felicitación y mis mejores augurio de éxito .
El Colegio de Abogados de Cajamarca tiene que se consciente, que por la representatividad que tiene como Colegio Profesional, de una de las profesiones más señeras del mundo, está llamado a ser el vocero de la realidad que acontezca en nuestra colectividad, queriendo decir con esto, que dado a que nuestra profesión de abogados está íntimamente vinculada con la problemática social, con los cargos de carácter político, económico y demás, tiene que esmerarse en poner su ojo avizor en todos y cada uno de los problemas que puedan surgir en nuestra ciudad, pues el matiz legal y justo, nos es propio e inherente por antonomasia.
Existen muchas situaciones en las cuáles un Colegio Profesional como lo es el de Abogados, tiene que inmiscuirse en la problemática cotidiana de nuestra comunidad y no cumpliendo un rol de mero observador, sino por el contrario, ejerciendo función orientadora determinante, convincente y clara y a su vez preventiva de conflictos precisamente para alcanzar la esencia de lo humano, de lo verdadero, del valor intrínseco, propio de los abogados, como es la justicia y principalmente una justicia con paz social.
La problemática del ejercicio de la abogacía hará que el Colegio Profesional que hoy busca un representante idóneo, se dirija por ejemplo a pronunciarse respecto a la proliferación de Universidades, de dudosa formación ética y profesional, que cuentan con la carrera de Derecho y la ostentan como trofeo, no siendo sino un anzuelo para captar más y más “futuros abogados”, masificando una actividad que demanda calidad y selección humanas y por encima de ello, que exige valores cimentados y por ende, sólidos.
La posición del Colegio de Abogados de Cajamarca deberá orientarse siempre, aspirando al logro de una sociedad exitosa, a emprender el camino destinado a la búsqueda de soluciones a los problemas que puedan suscitarse, que no sean necesariamente en la vía judicial, sino en una vía de negociación o en una vía conciliadora, por lo que sus esfuerzos deben llevarnos a la formación de un Centro de Conciliación, en el cual nuestros conocimientos y preparación serán valiosos para orientar a la población a lograr sus intereses en una línea de buen entendimiento en aras de lograr satisfacer sus expectativas, de forma más armoniosa, menos hiriente y más humana.
Asimismo, considerándolo una constante, lograr la erradicación del tinterillaje, tan perjuicioso y generador de mala imagen para los propios miembros de la Orden, denunciando la comisión del delito de ejercicio ilegal de la profesión para quienes inescrupulosamente actúan en esa línea y más aún denunciando a quienes siendo letrados (jueces, abogados), permiten y más aún coadyuven a este actuar indebido.
En fin, el trabajo es arduo, de gran responsabilidad y no se agota en el somero esbozo realizado, por lo que hay que comenzar a organizarse y establecer un plan de trabajo, deseando que todos y cada uno de los integrantes del Ilustre Colegio de Abogados de Cajamarca, asuman con responsabilidad ese reto, no sólo los aspirantes a la Decanatura, sino más aún, quienes están desde el balcón, viendo el decurso de este proceso, y les toque escoger a quien nos represente, quienes deseamos ver un Colegio proactivo, comprometido con la realidad social e intentando cambiar la imagen del Abogado hacia aquel profesional que tiene en sus manos la noble y difícil función de abogar, de defender, de representarnos pero en forma transparente, honesta, cabal y decidida para el logro de la justicia con paz social.
Por : Ivy Nué Sessarego Notaria de Cajamarca
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