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He de suponer que todo lector ha visto, al menos por una vez, una caricatura de un cavernícola arrastrando a una mujer de los pelos, el cavernícola con un brazo arrastra a la mujer y con el otro sujeta un mazo que lleva en el hombro. La imagen resulta muchas veces divertida, pero si tomamos mayor atención nos daremos cuenta de las cosas que en ella se esconden. Primero, y la más evidente, el golpear a una mujer es un acto propio de nuestros antepasados que vivían en las cavernas, por ello de hombres no civilizados. Segundo, la mujer a quien lleva tal cavernícola, en la mayoría de veces, cuando no está desmayada, presenta dibujada una sonrisa en su rostro, y aún estando desmayada se puede notar cierta satisfacción. Tercero, y dejando de lado que el dibujante es un hombre y que por lo tanto dibujó a la mujer como le gusta, debemos considerar que así como el golpear a una mujer es propio de cavernícolas, el aceptar el golpe por parte de las mujeres “A veces” también lo es. Lo que quiero decir es que únicamente puede existir violencia cuando se ejerce poder y cuando se la permite.

En el Perú, el año pasado, el Ministerio Publico registró 91,929 denuncias por violencia familiar, en las que el 88.67% de las víctimas son mujeres. Es decir, cada hora 9 mujeres son víctimas de violencia familiar.

La primera acepción que le da la Real Academia Española de la Lengua a “violencia” es que está fuera de su natural estado, situación o modo. Eso significa que el acto de quien procede por su estado natural no puede ser calificado de violento. El problema ahora resulta en averiguar ¿cuál es el estado natural del hombre? (se usa el término hombre como la palabra de género incluyente, es decir, que se refiere tanto a hombre y mujer, o lo que es lo mismo, hombre acá es sinónimo de especie humana). Una pregunta muy difícil de responder. Un dato muy revelador de las cifras del año pasado sobre violencia familiar señala que en el 64.8% de los casos el agresor se encontraba en estado ecuánime, es decir era consciente de sus propios actos. Así es que podemos decir que su acto, según la definición dada por la Academia, no era violento. Pero este es un debate metafísico que probablemente no tenga fin, así es que lo mejor será dejarlo de lado y proseguir con los datos.

En el mismo periodo 28,361 denuncias por violencia psicológica, es decir, en el Perú, cada hora 3 mujeres son víctimas de violencia psicológica. Según estos mismos datos, los departamentos que registran mayor cantidad de denuncias por violencia contra la mujer son: Lima, Arequipa, Cusco y Lambayeque.

En el diario vivir, el maltrato tiende a “familiarizarse” es decir se torna cotidiano, sobre todo a través de conductas violentas que no son sancionadas como tales. Las personas que sufren estas situaciones suelen ocupar un lugar relativamente de mayor vulnerabilidad dentro del grupo familiar. En este sentido la violencia hacia los niños y las mujeres, estadísticamente reviste la mayor casuística, en cambio los hombres maltratados son sólo el 2% de los casos de maltrato. También cabe enumerar la violencia cruzada, cuando el maltrato pierde el carácter de aparente unidireccionalidad. Desde el punto de vista jurídico resulta dificultosa la comprobación.

Aunado a los problemas anteriormente indicados, hay que considerar también que cuando se trata de violencia física en su mayoría son lesiones leves, las cuales cuando dejan marcas desaparecen en no más de 15 días.

Durante los años que vengo laborando en el Centro Emergencia Mujer me he podido dar cuenta que para solucionar un problema como el tratado, no se necesita únicamente de leyes aisladas, sino de la sociedad en conjunto de participar para lograr un cambio en la mentalidad de la gente. Las leyes deben propiciar este cambio, pero por si sola no basta, la ley depende de los hombres (véase lo dicho arriba sobre este término) quienes somos las que las hacemos. La forma de frenar estos hechos es no quedarse callados y denunciarlos, sólo así el sistema para el cambio podrá funcionar.

Por: Aldo Castañeda Becerra-Asesor legal- MIMDES

Publicado el 2 - dic - 2009

Categoria: Opinión