Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

9 de Febrero de 2012

No hay cabida para el populismo y la demagocgia.

Editorial »  3/jul/2010  » 3 vista

Este cinco de Julio termina la especulaciones de las candidaturas no solo de los personajes, sino de los movimientos políticos, se calcula que mas de 14 postulantes aspiraran llegar a la Presidencia regional y otro tanto al sillón municipal de nuestra ciudad.

Sin embargo, la fiesta electoral esta comenzando a tener ciertos problemas en cuanto a la utilización de infraestructura del estado para apoyar su logística partidaria. Situaciones como la de convocar a reuniones partidarias dentro de los ambientes de las oficinas de la dependencia pública o utilizar eventos feriales organizados por las entidades del sector agricultura para hacer proselitismo político, son indicios de que si esto no se para puede generar conflictos mayores.

La democracia en nuestro país es un proceso que intenta fortalecerse, en el Perú hay el grupo importantes de ciudadanos. Uno, el mayoritario absoluto de la gente que vive al borde de la sobrevivencia, en los zonas marginales, en las provincias, gente que vive muy mal, que no ha tenido nunca la oportunidad de pensar y desarrollar la convicción sobre las instituciones, sobre la defensa de los derechos civiles, sobre la importancia que tiene pensar al largo plazo. Pues ese grupo de peruanos mayoritarios vive pensando que las soluciones requieren ser rápidas y contundentes.

Entonces, ese sector mayoritario de la población que sobrevive, que no ha tenido oportunidad ni intelectual ni psicológica para desarrollar una visión más diferenciada del mundo, para ellos la democracia debe tener una lectura lógica y clara, que los políticos apuesten realmente por buscar una relación objetiva entre sus propuestas y la necesidad urgente que este sector requiere.

Pero también se requiere absoluta responsabilidad de parte del candidato, seriedad en cada una de sus propuestas y no demagogia y populismo.

Hay entonces, resumiendo, una relación directa entre la exclusión social, la pobreza –no solo material sino psicológica– y la tendencia a las soluciones supuestamente rápidas y fáciles. Como lo que dijo el otro día (Barack) Obama. En Pittsburg creo que fue que dijo que había un sector empobrecido en Estados Unidos muy amargado –“bitter”– que cerraba a las armas, a la religión, a las cosas místicas, y desarrollaba una xenofobia, un rechazo a los extranjeros, a la inmigración. Aquí ocurre exactamente lo mismo con los sectores altos pero no se refiere a los que vienen de afuera sino a los propios peruanos.



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