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Editorial » 23/feb/2010 » 4 vista
Los niños son una especie de muestra en la que el mundo entero mira a una sociedad. De allí la importancia de estudiar en verdad ¿cuántos niños y adolescentes trabajan?
Hay padres de familia que piensan que dan buen ejemplo a sus hijos al incluirlos en los trabajos de los adultos.
Si se tratara de labores fáciles, es posible admitir tal hecho, pero si las tareas son duras, como ladrilleros o riesgosas, como los cobradores de ómnibus, merecen mayor atención. Nótese que están prohibidos los trabajos que ponen en peligro la formación integral del menor o los que afectan su desarrollo físico y mental.
Lo triste es que muchos padres de familia desconocen los informes de Unicef y de los expertos en educación, referidos, por ejemplo, al hecho que los niños no pueden ni deben soportar períodos de austeridad forzada.
Esas situaciones que se dan en horarios largos sin comida, por ejemplo, maltratan o interrumpen el desarrollo normal de los niños en crecimiento. No olvidemos que gran parte del desarrollo corporal y cerebral humano se completa durante los primeros años de vida.
Los pequeños que no reciben la alimentación adecuada no crecerán todo lo que su potencial físico, mental o espiritual requiere. Se da así una frustración, es decir, falta de oportunidad frente al futuro.
Y a la situación que se presenta en las ciudades, debe agregarse la vida cotidiana del mundo rural, de los campesinos, cuyos hijos viven cerca de los socavones mineros o en las comunidades altoandinas, muchas veces lejos de los colegios o escuelas, aislados, continuando la vida de sus padres, multilingües o muchos de los cuales hablan solo uno de los 45 idiomas nativos.
En esta realidad nos preguntamos, en puridad ¿cuántos son?
Personajes públicos han llegado a declarar que se trata de problema de minorías. Sin embargo, los estudios calculan en un millón para el país entero y en cien mil para Lima.
Ante la falta de publicación de informes estadísticos actualizados, a la fecha, uno de los municipios, según la prensa, ha iniciado un censo de sus menores trabajadores.
Un buen inicio para conocer la dimensión de los problemas que los agobia y saber si en verdad son un porcentaje importante de la población peruana.
Como sociedad moderna, debemos conocer la realidad social, estudiarla y proponer las posibles soluciones a cada uno de los problemas. El futuro de la población infantil-juvenil espera de todos nosotros.
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