Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

7 de Febrero de 2012

Los inelegibles

Opinión »  24/oct/2009  » 2 vista

Una opinión reciente muy interesante aunque poco notoria fue la del vicepresidente Luis Giampietri cuando, en medio de otro episodio de su cruzada contra ONG, prensa o CVR, distinguió su papel del de quienes no han sido elegidos, lo cual puede proyectar una visión errada sobre el funcionamiento de la democracia.

En el debate sobre el museo de la memoria, Giampietri señaló –en versión que recogió Expreso– que “a mí me escogió el pueblo bajo el voto popular” mientras que al ex presidente de la CVR Salomón Lerner lo escogió Mario Vargas Llosa para que integrara la comisión para sacar adelante el proyecto.

Lo que dice Giampietri es cierto: él fue elegido vicepresidente y congresista en la lista del Apra, mientras que la presencia de Lerner en la comisión nombrada por el presidente Alan García para el museo, luego del impasse inicial, o fue sugerencia de Vargas Llosa o, al menos, contó con su anuencia.

Sin embargo, aunque Giampietri fue elegido, sería una arrogancia que no reconociera que ello fue consecuencia únicamente de la tremenda capacidad de arrastre electoral de Alan García. Es decir, el vicealmirante le debe su puesto de vicepresidente y de congresista al hoy presidente pues es poco creíble que él haya aportado una votación significativa adicional.

Esto plantea una interrogante que, cuatro años después, aún no tiene una explicación concluyente: más allá de creerse inmortal, o de quizá desear que se sienta malamente su ausencia en la eventualidad constitucional de tener que dejar el cargo, ¿por qué García escogió a Giampietri para vicepresidente?

Ninguna de las explicaciones que he escuchado hasta ahora son positivas, y van desde algún nexo por la matanza de El Frontón, hace un cuarto de siglo, en la que ambos acabaron involucrados, hasta favores de espionaje para la candidatura del Apra a través de un amigo común de García y Giampietri, el marino Elías Ponce Feijóo, hoy preso por el caso Business Track.

Volviendo a la declaración inicial del vicepresidente Giampietri, lo que no se debe aceptar o concluir en modo alguno de ella es que la opinión de ‘los elegidos’ pueda tener alguna legitimidad superior a la de los que no lo son.

Lamentablemente, sin embargo, en muchos lados está apareciendo una visión que es perniciosa para el funcionamiento de la democracia y que suelen esgrimir los gobiernos que llegan al poder a través de elecciones pero que, una vez ahí, sacan a relucir un talante autoritario, desde la Italia de Silvio Berlusconi hasta la Venezuela de Hugo Chávez, el Ecuador de Rafael Correa, o el Perú de García, en donde, con el argumento de que solo tienen voz los elegidos, se busca silenciar a la prensa independiente o a las ONG.

Augusto Álvarez Rodrich



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