Opinión » 23/jun/2010 »
El título de este breve artículo puede llevar a confusión, en el sentido de que se podría pensar que las municipalidades o los gobiernos regionales no hacen obras. Sí las hacen. Pero no las hacen nuestros alcaldes o nuestros presidentes de región. Las hace la municipalidad o el gobierno regional. Es decir, las hace el pueblo al que ellos representan.
Por eso, cuando se inaugure una obra –por lo demás (la inauguración) actividad prioritaria en épocas de campaña electoral, como sucede ahora mismo-, se debe colocar, como lo hiciera el honesto ex presidente peruano Fernando Belaúnde: “El pueblo lo hizo”, o en el caso que comentamos: “La municipalidad o el gobierno regional lo hizo”. Los recursos (humanos, materiales, proyectos técnicos, presupuestos, etc., etc.) son de todos nosotros, porque trabajamos duramente y pagamos impuestos; y bien que les cuesta, a muchos, sudor y lágrimas (a veces sangre: ¿o no, cuando se defienden tierras y derechos y hay enfrentamientos irracionales con muertes de compatriotas civiles y policías o militares?). Dejo de lado a los informales y formales de toda calaña que escapan a estas reglas y paran eludiendo sus aportes para el desarrollo.
En algunos casos –por la pasada del sombrero a las empresas mineras (fondo de solidaridad que le dicen)- se debería poner en la placa inaugural: “La mina lo hizo”. Puede ser una exageración, pero es verdad; no estoy diciendo algo que todos no conozcan. Y, ciertamente, estas obras se hacen rapidito y casi siempre están bien hechas. Entiendo que no hay aquí la burocracia agobiante y sempiterna, ni los porcentajes de las coimas “de ley”.
Me parece, seguro ingenuamente, que un alcalde o un presidente regional no debe poner: “Esta obra la hizo tu alcalde XX” o “La hizo tu presidente regional YY”. En el museo etnográfico de Cajamarca vi una placa dignificante, en que se lee algo así como: “Este museo lo hizo el pueblo de Cajamarca, siendo presidente del INC el Sr. …….” (no menciono el nombre porque algunos otros honrados personajes también han hecho o hacen lo mismo).
Reconocemos, claro, la labor en la gestión política y de gobierno de nuestros representantes, pero no personalicemos, egoísta y probablemente con apetitos electorales permanentes (“el que lo prueba no lo deja”), la autoría de las inefables obras.
De lo contrario, podría este humilde servidor y empleado de una empresa privada, en la próxima inauguración de una obra, mandar hacer (de mi bolsillo, claro está) y colocar la siguiente placa: “Homero Bazán lo hizo”. Y nadie tendría por qué reprochármelo.
Homero Bazán Zurita
© 2012 panoramacajamarquino
Paisano Bazán muy bien dicho y a nadie le debe sorprender su llamado de atención por que las obras son realizadas con los dineros del pueblo, pero algunas autoridades, tipo Coronel o García, creen que ellos realizan las obras y que son muy generosos.