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Locales » 12/feb/2010 » 3 vista
La decisión tomada ha sido contundente. La población total del barrio Víctor Raúl, sector que colinda con el Ovalo Musical, ha empezado a preparar las ‘armas’ para declararle la ‘guerra’ a los centros de diversión que operan por la zona sin licencia de funcionamiento y que, según refieren, son ‘focos’ generadores de violencia.
“(Todos los vecinos) estamos en constante alerta ante la ‘ola’ de asaltos y robos que cometen sujetos que viven al margen de la ley, y por las frecuentes peleas callejeras que protagonizan bandas de delincuentes que acuden a este tipo de locales”, manifiesta Carlos Vásquez, poblador que reside en el citado barrio y cuya bodega fue asaltada por un grupo de facinerosos durante una noche de sábado.
Revela que en más de una oportunidad ha sido testigo de cómo estos delincuentes roban y agraden físicamente, a todos aquellos ciudadanos que tienen la mala suerte de ingresar a este territorio que han invadido y que dominan con total impunidad.
“La inseguridad es total. Ya nadie sabe si es que al salir al trabajo, al colegio o a la universidad, regresará sano y salvo a su domicilio. Adelantar un pronostico de esta clase a estas alturas, sería ir contra la lógica que actualmente nos domina”, opina por su parte Carlos Rodríguez, estudiante de ingeniería de la Universidad Nacional de Cajamarca (UNC) que en alguna oportunidad fue atacado por un grupo de pandilleros cuando retornaba a su vivienda.
EN ASCENSO. En efecto. Según fuentes , las acciones delictivas y la criminalidad han experimentado un crecimiento porcentual considerable en esta zona de la ciudad. El Mapa de la Delincuencia elaborado y presentado por la gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, arroja cifras – que duda cabe – como para causar síntomas de alarma y preocupación en la población que reside en Víctor Raúl: En el 2007 se registraban 5 asaltos o robos diarios. En el 2010 el número ya se ha duplicado. Pero los fines de semana la cifra delictiva puede triplicarse.
“Es cierto que Víctor Raúl se ha convertido en un barrio Peligroso”, admite el ex gerente de Seguridad Ciudadana de la comuna local, Coronel (r) Eduardo Mendoza Rodríguez.
“Por eso, es fundamental que se incrementen y fortalezcan los operativos para hacerle frente y desarticular a esta imperfección social. El Serenazgo interviene todo tipo de locales. Incluso, aquellos que no cuentan con licencia oficial de funcionamiento; pero no sanciona. Esa tarea le corresponde a otra dependencia”, aclara.
El dato es correcto. Varios locales ubicados en un espacio de la avenida Atahualpa – que forma parte del barrio Víctor Raúl – han sido intervenidos en varias oportunidades por la Policía y el Serenazgo, pero la autoridad municipal nunca ha sancionado drásticamente a los propietarios por no contar con licencia de funcionamiento”, denuncia César Torres, ciudadano al que un viernes por la noche le sustrajeron de su vivienda varios artefactos eléctricos.
LAS ARMAS. Los efectos reales de la delincuencia generados en centros de diversión sin licencia, tienen rostro, alma y cuerpo, familias y amistades. Análisis correcto que ha obligado a los vecinos de Víctor Raúl a diseñar estrategias de defensa y lucha contra el lumpen: Comités de Vigilancia permanentes, alarmas públicas para acudir en defensa de algún vecino victima de asalto o robo y el empleo de canes, son sólo algunas de las ‘armas’ que en corto tiempo utilizarán para cumplir el objetivo.
“Si es que no tenemos respuestas por parte de las autoridades municipales y policiales, estamos dispuestos a hacer justicia con nuestras propias manos”, advierten los entrevistados afectados
En este caso, parece que la tendencia se mantendrá o fortalecerá. Que el pronóstico no se cumpla, no depende de nosotros ni de los vecinos de Víctor Raúl.
Venta de drogas
Hasta hace poco sólo eran trascendidos. Pero de acuerdo a versiones de asistentes, en casi todos los centros de diversión instalados en el barrio Víctor Raúl, se comercializan todo tipo y cantidad de drogas. Un dato que la policía debe tener en cuenta.
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