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No offense, como dicen los gringos en inglés. Es decir, no hay ningún ánimo de ofender o ser peyorativo en lo que estoy escribiendo y ustedes leyendo. Las cagonas son las garzas y lo de Amalia Puga es porque estas aves se hace el dos, allí, precisamente, en la plazuela Amalia Puga, también conocida como plazuela de la Guardia Civil por los cajamarquinos más viejitos (me incluyo, por si acaso).

No hay duda de que estas garzas blancas (hasta de dos especies diferentes: Bubulcus ibis y Egretta thula, Familia Ardeidae), más propias de ambientes costeños y cálidos, ribereños, han ido ascendiendo por el río Jequetepeque hasta afincarse en el valle del río cajamarquino y en la ciudad de Cajamarca y alrededores. Y, para qué, son una plaga (Plaga = Aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan daños a otras poblaciones vivas). Las deyecciones o heces de estos animales (bonitos en su forma y muy gráciles en su vuelo) son una calamidad en dicha plazuela. No se puede circular por debajo del añoso árbol que hay allí. A este aŕbol se le ha cortado sus ramas y hojas a ver si se van estas zancudas, pero nada. Y el árbol, según algunos mayores, es casi centenario; o sea una reliquia viva de Cajamarca.

En vez de un lugar de esparcimiento y solaz (que para eso son las pequeñas plazas, mucho más con la escasez de áreas verdes en la urbe cajamarquina), allí fastidian los excrementos que caen sobre el suelo, y el lugar se hace feo y lleno de caca aviar, con un olor desagradable y ya no es ningún atractivo. Si te cae una formación semilíquida en tu cabeza o sobre tu ropa, es un contratiempo, pasajero claro, pero a la vez infortunio pequeño y gratuito que alcanza a varias personas. A un amigo le acaba de pasar esto el martes 13 de este mes y lo está considerando como un mal augurio (Me ha cagado una garza en martes 13, algo malo me va a pasar, dice).

Estas aves no está amenazadas y no aparecen en la lista respectiva del Ministerio de Agricultura-INRENA como en peligro de extinción, raras, vulnerables o indeterminadas. Sus poblaciones son abundantes en las playas de los ríos costeños y en en sitios pantanosos como en los terrenos de cultivos con mucha agua como el del arroz. Allí es su hábitat natural. Acá, en la ciudad del Cumbre, creo que se deben sentir perdidas y por eso se acurrucan en uno o dos árboles en una zona ya bastante contaminada por el tráfico y los vehículos.

¿Se pueden eliminar? Yo diría que si. ¿Cómo? Algunos proponen asustarlas colgando imágenes grandes de cabezas de búhos con los ojos muy grandes, pero fácilmente se irán a otro árbol o de repente no se inquietan. Otros -de hecho casi lo hace un amigo- apuestan por “carabinearlas”. Sugeriría, por mi parte, impedir su reproducción y crecimiento; como por ejemplo, destruyendo sus huevos en sus nidos. Acabo de leer que sacudiendo estos huevos (de las aves, se entiende) éstos quedarían inviables para que de ellos nazcan crías. Poco a poco irán disminuyendo estas poblaciones y estas especies puede desaparecer de la ciudad de Cajamarca. Sería diferente si se alojaran en las riberas de los ríos, que sería un espacio de vida más natural para ellas.

La plazuela recobraría su prestancia y honraría como siempre el nombre de Amalia Puga. Creo.

Por: Homero Bazán Zurita

Categoria: Opinión