Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

9 de Febrero de 2012

La Seguridad Ciudadana y el presidente García

Editorial »  2/sep/2010  » 2 vista

La semana pasada IDL – Reporteros presentó un caso escandaloso: La remoción del general PNP Eduardo Arteta de la jefatura departamental de La Libertad, por motivos estrictamente políticos.

El hecho tiene varias aristas. Para comenzar, significa un gran golpe a la tan mentada neutralidad presidencial en materia electoral. La reunión en la que se decidió la salida de Arteta no fue en Corpac, sino en la casa de Luis Alva Castro, en Moche (Trujillo), tuvo la presencia del presidente de la República, así como de otros dirigentes apristas, desde los suspendidos secretarios generales Jorge Del Castillo y Omar Quesada, hasta parlamentarios y alcaldes de La Libertad. ¿Y cuál era el motivo de la misma? Discutir el tema de las candidaturas municipales y al gobierno regional. Es decir, temas estrictamente políticos.

En dicha reunión las discusiones sobre Arteta, de acuerdo con IDL – Reporteros y Gustavo Gorriti, tenían un claro guión: El general no entraba en una lógica de apoyo al APRA y tenía el apoyo de César Acuña Peralta, el alcalde de Trujillo no aprista que va a la reelección. En la pasacana, García y todo su séquito decidieron que Arteta se iba.

Para nadie es un secreto que el APRA tiene una obsesión con recuperar la alcaldía de Trujillo, por cuestiones tanto simbólicas como de peso político en una provincia que en las últimas décadas fue gobernada por un aprista. Y el señor presidente de la República está obsesionado con dicho triunfo electoral. El tema es que si en Lima se ha cuidado mucho de decir algo sobre los casos de Carlos Roca y Alex Kouri, en el otrora sólido norte se olvidó de su propio mensaje presidencial de 28 de julio.

Pero si en lo político la forma de la salida de Arteta fue, por decir lo menos, una torpeza, en el plano de la seguridad ciudadana, la medida ha sido contraproducente. Y es que el general, en 7 meses de gestión, tomó el camino que ha rendido frutos en varios sitios del país en esta materia: Formación de juntas vecinales, coordinación con los alcaldes, tolerancia cero con la corrupción. Y hablamos de un lugar del país en el que, junto con el crecimiento económico, también aumentó la sensación de inseguridad, a tal punto que hay indicios fundados de la existencia de escuadrones de la muerte contra delincuentes, que fueron aplaudidos por un sector de la población trujillana.

Es decir, Arteta salió del cuadro general de algunos jefes policiales y de la mayoría de políticos. Lejos del efectismo de leyes aparentemente severas que sustituyen a las ya existentes y de la solicitud de pena de muerte, se optó por la participación de la ciudadanía, el diálogo con las autoridades locales y la formación de equipos policiales efectivos, limpios y respetuosos de los derechos ciudadanos. Y todo ello le rindió resultados concretos.

Si al presidente de la República de verdad le interesa que los peruanos se sientan más seguros, debiera dejar el efectismo y desarrollar una política en serio. Claro, si es que en serio no quiere dejarnos bombas de tiempo.



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