• ago : 28 : 2014 - Son 9 los candidatos a defensor del Pueblo
  • ago : 28 : 2014 - Exprocurador ve “un intento político de levantar nubes” en captura de Olórtiga
  • ago : 28 : 2014 - Dirandro: droga incautada en Trujillo supera las 5 toneladas
  • ago : 28 : 2014 - Pedirán transcribir audio a favor de Paul Olórtiga
  • ago : 28 : 2014 - Mayorga: Lobbistas me quieren sacar

Dice la leyenda que, al comienzo de los tiempos, existían en las alturas de Andahuaylas pueblos que eran atacados por otros que les destruían sus sembríos, entonces, los habitantes de aquellas comarcas pidieron ayuda a su Apu tutelar, y él les envió unas extrañas plantas que los hombres malos ya no pudieron destruir, pues sus frutos se hallaban bajo tierra.

Así se acabó con el hambre de la región y esos milagrosos frutos no era otra cosa que el tubérculo de la papa (Solanum tuberosumi), conocida en el Perú hace 8,000 años y cultivada por 130 países en la actualidad. Es decir, la leyenda de aquel maravilloso alimento se ha multiplicado en la faz de la Tierra.

Según la FAO, uno de los productos más consumidos en este siglo es la papa, junto con el trigo, arroz y maíz (este último también de origen americano).

En el Perú, los vestigios más antiguos fueron descubiertos en las cavernas denominadas Tres Ventanas del cañón de Chilca, al sur de Lima, y corresponden al período Neolítico. Las culturas costeñas de Moche, Nasca y Virú la domesticaron y representaron en su cerámica, y durante la Conquista el cronista Jiménez de Quesada fue el primero en darla a conocer después de descubrirla en la provincia de Vila (Colombia) en 1537.

Posteriormente, hicieron lo mismo Cieza de León (1549) y Francisco López de Gómara (1552). Guamán Poma de Ayala en 1613 describe cómo la cultivaban y el Inca Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios reales, registra los distintos procesos de deshidratación a la que era sometida.

Natural del Collao, región altiplánica, actualmente compartida por Perú y Bolivia, la papa en la etapa preínca fue llevada a los pueblos ubicados en los cuatro puntos cardinales, viajando a Europa en el siglo XVI.

El profesor Andrés Contreras, de la Universidad Austral de Chile, proporciona los diferentes nombres con que la conocían esos pueblos, así anka (testículo) por los aimaras, ajsu en el Chinchaysuyo, lomuy entre los chibchas y poñi en la Araucanía.

La mayor diversidad genética se halla en la cordillera Blanca y el Altiplano, según el profesor ruso Nicolai Vavilov, autor de la Teoría de las especies, afirmación que fue compartida por el ingeniero agrónomo Carlos Ochoa Nieves, el científico que más sabe de la papa en el mundo, según el doctor Fernando Cabieses.

Es imposible referirnos a este tubérculo, sin mencionar al “Indiana Jones de la papa”, como calificó el New York Times al ingeniero Ochoa, quien nació en el Cusco en 1928 y se graduó en la Universidad de San Simón de Cochabamba (Bolivia), obtuvo el grado de Magíster en la Universidad de Minnesota (EE UU) y fue profesor titular en la Universidad Agraria y científico emérito del Centro Internacional de la Papa.

El profesor Ochoa dedicó su vida, hasta su desaparición en 2008, al estudio de este tubérculo nativo contribuyendo así a la lucha contra el hambre y la desnutrición, llegando a clasificar más de 12 mil muestras de la papa cultivada, agrupándolas en 11 especies, además de recolectar y clasificar cerca de 1,700 muestras de papa silvestre para agruparlas en 1,400 especies. Finalmente, podemos afirmar que la papa, base de nuestra alimentación, es el tubérculo altoandino que más ha sido consumido para derrotar el fantasma de la hambruna en el mundo.

María Luz Crevoisier Periodista

Publicado el 19 - sep - 2011

Categoria: Opinión