Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

8 de Febrero de 2012

La historia no me absolverá

Opinión »  21/may/2010  » 4 vista

El impacto político a un año de la sentencia a Fujimori.

El primer aniversario de la condena a Alberto Fujimori por violar derechos humanos fue hace un mes, pero la realización –ayer y hoy– de un seminario internacional para evaluar el impacto del juicio es un buen pretexto para especular sobre la consecuencia política del fallo.

Adelanto mi respuesta: en el corto plazo –hasta el fin de estas elecciones– el impacto habrá sido poco relevante. Pero lo más importante recién estaría por verse en el mediano plazo.

La consecuencia más significativa sigue estando en el plano judicial –que, en el Perú, está muy influido por la política– toda vez que, cada día que pasa, la sentencia gana mayor solidez, reconocimiento y prestigio. Un año después, no se han ofrecido argumentos de peso para ponerla en cuestión. Este juicio singular a Fujimori constituye una isla de prestigio en un océano de putrefacción (como lo confirman los ‘petroaudios’).

En el terreno más político, el impacto de la sentencia habría sido poco relevante en el sentido de no haber cambiado la opinión que el ciudadano ya tenía sobre el papel de Fujimori. Un año después, los que lo salvaban o lo condenaban, siguen pensando lo mismo. Diferente habría sido si lo hubieran absuelto.

Una expresión de que la condena no tuvo consecuencia electoral relevante es que la intención de voto de la heredera y candidata de este sector no cambió sustantivamente en el último año. La candidatura de Keiko Fujimori podría inflarse o desinflarse en los meses siguientes, pero ello dependerá de su desempeño en la campaña y no del juicio a su padre.

Como suele pasar con los fallos judiciales de trascendencia histórica, quizá los efectos principales de la condena a Fujimori recién ocurran en el mediano plazo, alrededor de lo que suceda en el país con el respeto a los derechos humanos.

Por un lado, se ha producido una cohesión mayor entre los opuestos a su promoción, personas con fuerte participación política como Rafael Rey, Luis Giampietri o Juan Luis Cipriani. Pero, por el lado del respeto a los derechos humanos, en el año pasado se produjo un relanzamiento muy importante en el país gracias al impulso tan significativo que le dio Mario Vargas Llosa con su valiosa participación para resucitar el proyecto del museo de la memoria cuando este ya había sido enterrado.

El tiempo dirá qué sector se acaba imponiendo pero, por lo pronto, el partido ganado con la continuidad del museo de la memoria genera expectativa de que, al final, venza la sensatez de querer construir un país digno en el que se respeten los derechos humanos de todos, y no solo de ‘quienes convenga’, que es lo que pretenden los que añoran la autocracia en el país.

Por: Augusto Álvarez Rodrich



© Panoramacajamarquino.