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Opinión » 2/sep/2010 » 2 vista
Alexander Kouri más o menos habrá tanteado lo que se le veía venir al entrar al juego electoral sin partido o movimiento propio. El asiduo visitante a la salita de Montesinos; donde su hermano –cosas de la vida- pasaría a la Historia del Perú por ser el primero en aparecer en los tristemente célebres vladivideos e iniciaría la caída del Dictador ; pensó que el hecho de ser el elegido de Alan García (sin importarle a éste el Partido Aprista) era más que suficiente para utilizar al olvidadizo electorado y lograr que los representantes del mayor Gobierno corrupto de la historia tomen por asalto el codiciado Municipio de Lima, como paso previo a un eventual triunfo de la candidatura de Keiko cuya única propuesta visible al país es “liberar a su papito”.
El escenario estaba completo: Alan ya había elegido, Kouri en el Municipio de Lima, Castañeda o Keiko en Palacio de Gobierno, previos a su soñada vuelta del 2016, con el objetivo de “borrón y cuenta nueva”. Por ello las encuestas demostraban que al electorado peruano no le importa que el candidato robe o sea corrupto con tal que haga obra. En ambas cosas candidato y promotor estaban muy bien. El Apra, como es su costumbre, por las buenas y por las malas, había casi copado el aparato estatal y los organismos estratégicos con sus incondicionales, a cambio de bolsillos más hondos. La Dirandro, con cercanía a Palacio (no por las puras fueron ellos los que investigaron a los “chuponeadores” de Business Track), ya tenía avanzada su investigación a Cataño, para darle de alma a Lourdes, cuyas conclusiones, no por casualidad, están por pasar a la Fiscalía. Sólo faltaba eliminar al escollo llamado Carlos Roca.
Para Alan y sus allegados, el mayor defecto de Carlos Roca es su honradez. Un hombre bien formado, con sólidos ideales, no corrupto (que ya es bastante decir en el Apra actual), que se formó con muchos apristas, incluído Alan García, con las enseñanzas y valores del gran Haya de la Torre, quien si viviera y viera a su gran discípulo Alan, se moriría cien veces. Carlos Roca, considerado un iluso por los propios apristas, tiene el mismo sueño de Haya; que el gobierno se tiene que hacer sin renunciar al capital, sin el cual no hay Desarrollo, pero al servicio del pueblo, de las grandes mayorías. Es miembro de un grupo de apristas que pertenecen a un llamado Buró Nacional de Conjunciones, que, entre otras cosas, se encarga de mantener vivos los ideales de Haya de la Torre; mientras el resto de apristas en el Gobierno y en todas las entidades del Estado se encargan de mantener vivos la corrupción y sus bolsillos. La dirigencia del Apra lo eligió como para salir del paso, pero no se imaginó que, contrario a lo que quería Alan García, se mantendría en sus trece oponiéndose al Presidente de su partido (bien por él porque nadie lo ha hecho) y quiso continuar en la brega, tal como se lo pedían las bases apristas. Esto implicaba dos cosas, opuestas a los deseos palaciegos; una era que le restaba puntos y votos al candidato escogido por Palacio, es decir Kouri; y la otra era, que Roca había demostrado tener su propia personalidad y no depender de la dirigencia aprista, sumisa hasta el tuétano a Alan, lo que implicaba que un buen sector del aprismo en sus bases, las que no tienen que ver con el manejo gubernamental, empezara a ver en Carlos Roca el líder que necesitaban para iniciar el cambio fundamental desde el fondo, que le urge al aprismo desde que la corrupción se hizo su bandera cuando el primer gobierno de García, hasta el presente.
Aunque Carlos Roca ya dejó su huella y ojalá la continúe, la dirigencia partidaria y los intereses palaciegos lograron que renuncie. El panorama aparecía nuevamente tranquilo pero ni Kouri, que alucinaba estar en los tiempos del “chino” con bailecito y todo; ni Alan, que gusta del dominio total de las instituciones que deben ser independientes, se imaginaron que aún quedan personas valiosas en el Perú, que no se doblegan ante el Poder ni temen a las represalias; que han dado muestras de que los valores existen, así como las leyes, y se respetan. Eso es lo que demostró el Tribunal Electoral presidido impecablemente por Hugo Sivina, al resolver, en un acto calificado de histórico, la tacha contra Kouri y dejarlo fuera de carrera. Lo irónico de este asunto es que, el país ha celebrado un acto de justicia, que debería ser común; pero lamentablemente en nuestro país, y con un Gobierno para quien la palabra “anticorrupción” es eso, solo un término, ha sido como un oasis en el desierto; pero alegra sobremanera que los valores vayan emergiendo y contagien a un Estado generalmente sembrado de podredumbre. Por suerte, estos valores sí estarán presentes en el Municipio de Lima, cuando una de las dos decentísimas damas que se disputan el triunfo, se siente en el sillón y empiece su obra.
Mientras Alan García va maquinando, maquiavélicamente, su trayectoria hacia el 2016, el Aprismo languidece, con los verdaderos apristas tristes porque no vislumbran cambio ni transformación alguna en su gran institución, en tanto la soberbia sigue inflando, no a su Presidente, sino a su Rey, quien junto a sus súbditos, siguen haciendo oídos sordos y ojos ciegos al Partido más organizado del país, que camina, sin guía, hacia una derrota total en los próximos comicios de Octubre. Por ello, creo que me equivoqué en el título de este artículo, pues debió ser “Kouri y el Alanismo”, porque el verdadero aprismo no creo que llegue a tanto.
Perú Chinchayán Cano
© Panoramacajamarquino.
SUBLIME… ABSOLUTAMENTE LIBRE DE TAPUJOS, Y MIEDOS…
CUAN CIERTO ES EL HAMBRE DE PODER QUE TIENE EL HOY PRESIDENTE, DE REPETIRSE EL PLATO, DIOS QUIERA QUE SE ILUMINE EL ENTENDER DEL PERUANO, Y DEJE DE MARCAR UNA ESTRELLA QUE HACE MUCHO DEJO DE BRILLAR, Y ENTIENDAN QUE LO QUE SE BUSCA ES UN BUEN GOBERNANTE, QUE SEA CAPAZ DE PENSAR EN EL PAIS, Y NO EN SUS PROPIAS AMBICIONES
Sublime… absolutamente libre de tapujos, y miedos…
cuan cierto es el hambre de poder que tiene el hoy presidente, de repetirse el plato, dios quiera que se ilumine el entender del peruano, y deje de marcar una estrella que hace mucho dejo de brillar, y entiendan que lo que se busca es un buen gobernante, que sea capaz de pensar en el pais, y no en sus propias ambiciones
ESperemos el 03 de Octubre, y que el señor del artìculo,justifique con la realidad de los hechos, sus infantiles argumentos.