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La Grave Alteración de la Conciencia (GAC) constituye una de las causas de inimputabilidad y, por lo tanto, causa excluyente de culpabilidad, prevista en el artículo 20° inciso 1 del Código Penal (CP). Como ejemplos de GAC, podemos citar: el caso de la ebriedad, la drogadicción, el sueño, la fiebre, la alta dosis de fármacos, etc., que imposibilitan comprender el carácter delictuoso de la conducta perpetrada, o anula la capacidad de controlar los propios actos.

Debe tenerse presente que en la GAC se presenta un mínimo de participación anímica, ergo no estamos ante un caso de inconsciencia, la misma que es considerada como una causa excluyente de acción y no de culpabilidad.

Empero, la Actio Libera In Causa (ALC) constituye una excepción a esta eximente de responsabilidad, toda vez que el agente es el que de propia mano provoca la GAC. En otras palabras, la libre acción de la causa ataca la inimputabilidad de la grave alteración de la conciencia, en la medida que el agente es responsable de ella. La doctrina es uniforme al admitir una ALC tanto dolosa como culposa.

En el primer caso, el sujeto se coloca conscientemente en un estado de inimputabilidad para cometer el delito; por ejemplo: aquel sujeto que se embriaga con el propósito de darse valor para cometer un delito de homicidio o aquel que se embriaga para robar o hurtar, lo que suele presentarse con frecuencia en la praxis judicial, en la cual, muchos de los procesados arguyen haber cometido el delito contra el patrimonio en estado de ebriedad, con la finalidad de aminorar su responsabilidad.

En el segundo, la ALC culposa, el agente se pone en un estado de incapacidad, pudiendo y debiendo saber que en esa situación no actúa con la prudencia debida.

Otro aspecto importante a considerar es que la alteración de la conciencia debe ser “grave”. Al respecto, citamos la siguiente jurisprudencia: “Al producirse la secuela del evento el encausado se encontraba embriagado, hecho que le produjo una alteración de la conciencia, que no era grave, debido a que el sujeto se daba cuenta de sus actos y de lo que sucedía en sus inmediaciones, como era el caso de protegerse de un posible robo de su arma de fuego lo que permite rebajar la pena por debajo del mínimo legal” (Sentencia del 20/09/94. Sétima Sala Penal. Corte Superior de Lima).

Finalmente, tanto la GAC como causa de eximente de responsabilidad o la ALC como excepción a la misma, deberán estar acreditadas, todo lo cual debe desprenderse de las circunstancias del hecho delictuoso.

Por: Juan Carlos Mezzich Alarcón

Publicado el 2 - sep - 2009

Categoria: Opinión

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