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Mundo » 26/feb/2010 » 4 vista
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se sumó el jueves a la lluvia de críticas internacionales a Cuba por la muerte de un preso político que estaba en huelga de hambre, y exigió a la isla caribeña que libere a todos los prisioneros de conciencia.
Zapatero evitó en la víspera referirse a la muerte de Orlando Zapata, un fontanero de 42 años, en su discurso sobre la pena de muerte en la sala de derechos humanos de la ONU en Ginebra, limitándose a decir que la abolición de la pena capital sería un éxito de los estados que defienden la vida de sus ciudadanos hasta el último minuto.
El preso político cubano falleció el martes tras no ingerir alimentos durante 85 días, en una protesta en la que reclamaba mejores condiciones carcelarias.
“Podemos suponer el sufrimiento de los presos políticos cubanos; desde aquí, debemos exigir al régimen cubano que devuelva la libertad a los presos de conciencia y que respete los derechos humanos”, dijo el presidente del Gobierno el jueves en el Congreso.
“Esa es una exigencia fundamental de toda la comunidad internacional”, añadió Zapatero, cuyo país preside este semestre la UE, en la reunión de presidentes de las comisiones de Asuntos Exteriores de todos los Parlamentos comunitarios.
La muerte de Zapata, la primera por huelga de hambre de un preso político en Cuba desde 1972, ha llevado a un inusual lamento del presidente cubano, Raúl Castro, cuyo Gobierno considera a disidentes como Zapata “mercenarios” al servicio de Estados Unidos en su intento de destruir el sistema socialista de la isla.
ORLANDO ZAPATA
El prisionero de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo, de raza negra y de profesión albañil, murió el martes en La Habana tras pasar 85 días en huelga de hambre, confirmaron fuentes de la disidencia, que acusaron al Gobierno de permitir su muerte premeditadamente.
Zapata, de 42 años, fue detenido en 2003 en el marco de la redada que llevó a 75 opositores a prisión acusados de conspirar con EE UU. Las condenas fueron muy altas, hasta de 28 años de cárcel, pero Zapata en realidad no pertenecía al llamado Grupo de los 75, sino que fue sentenciado a tres años de prisión por desacato, desorden público y desobediencia.
Fuentes del movimiento de derechos humanos aseguran que debido a su actitud de desafío a las autoridades en prisión fue acusado de nuevos “delitos” y así fue sumando condenas hasta casi una treintena de años.
Zapata dejó de ingerir alimentos sólidos a principios de diciembre, en protesta por lo que describió como continuas golpizas de los guardias y otros abusos en prisión.
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