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Muchos de nosotros hemos participado en una entrevista psicológica, ya sea por propia motivación, por recomendación de terceros, por alguna institución que nos deriva hasta, incluso, por obligación. En cualquiera de los casos mencionados, nos encontramos con una diversidad grande, al estilo del psicólogo, al tipo de intervenciones, al tiempo de la entrevista, al tipo de conclusiones que nos brindan. En general, en cuanto a la forma de ayudar a solucionar los problemas.

A estas diversas formas de intervenir se denomina “estilo”, y cada estilo está marcado por las experiencias personales, la formación profesional y el contexto de la entrevista; pero sobre todo por la forma de enfocar (visión) los problemas humanos. Es así que cuando hablamos de dificultades humanas, encontramos un abanico de explicaciones y por tanto una gama de formas de intervenir en ellos. Por ejemplo, nos preguntamos ¿los problemas se explican en el pasado? ¿Será la única forma de explicarlos? ¿Existirá otra forma de verlos? Para dar respuesta a estas interrogantes es clave remitirnos a las diferentes corrientes psicológicas y a sus estilos terapéuticos.

La importancia del pasado en la creación o mantenimiento de los problemas es propia de corrientes antiguas de la psicología, en donde la importancia de la niñez (traumas y problemas) como origen de los problemas, es determinante para explicarlos. Es probable que por ello muchas personas asuman que un psicólogo va a “remover” el pasado para poder ayudarlo, y muchas veces atemoriza este hecho.

Ahora bien, al igual que toda ciencia, la psicología ha evolucionado y, con ella, la visión de los problemas humanos. Las corrientes constructivistas, construccionistas y sistémicas, responden con mayor eficacia a los diversos problemas, entre otras razones, porque se adaptan a las demandas actuales, en donde la exigencia y la rapidez son pilares de la sociedad actual. En este sentido, conceptos como terapia breve, sistémica, narrativa o construccionista, toman importancia en la actualidad. Para ellas, el pasado no determina las dificultades actuales, y por tanto, no siempre es necesario “removerlo” para poder lograr cambios en las personas. Por el contrario se centra en las interacciones actuales y en el tipo de las soluciones implementadas que son las que mantienen los problemas. Se asume que los problemas se dan por la rigidez de los sistemas humanos (persona, familia, sociedad), rigidez entendida como la dificultad para implementar diversas soluciones a los problemas que se nos presentan, ya que muchas veces creemos que la solución del pasado va a resolvernos los problemas actuales y es allí cuando nos enredemos en nuestras propios parámetros y entramos en círculos viciosos, en donde la solución es la que mantiene el problema.

Por tanto, el asumir que el pasado no necesariamente es fuente de explicación de nuestros problemas es otra forma de tratar de dar solución a los problemas actuales, ya que con el pasado no se puede hacer más que “observarlo” desde otro punto de vista; pero no se lo puede cambiar. De allí que el pasado importa en tanto nos ayude en el presente, a implementar soluciones diferentes, a dejar la rigidez y a relacionarnos de manera diferente, debido a que en la medida que cambie nuestras relaciones, cambiaremos nosotros mismos.

Psic. Edén Castañeda Valdivia – Director Carrera de Psicología – Universidad Privada del Norte

Publicado el 25 - abr - 2012

Categoria: Ojo clinico