Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

7 de Febrero de 2012

EL PRECIO DEL TERROR

Reportajes »  20/oct/2009  » 21 vista

Se presentó el sistema de beneficios económicos para quienes revelen el paradero de los mandos senderistas. ¿Quiénes son los más buscados?

La mortífera crueldad de las hordas senderistas en el VRAE ha puesto un alto precio a la libertad del terrorista que las comanda: el Gobierno pagará S/.1 millón a quien brinde la “información veraz y oportuna” que permita capturar a Víctor Quispe Palomino o “José”.

Revelar el paradero de los mandos logísticos de “José” también es un negocio rentable. Las recompensas por delatar a Jorge Quispe Palomino (“Raúl” o “Marino) y Leonardo Huamaní Loayza (“Alipio” o “Moisés”) son de S/.500 mil.

Todos ellos son los principales responsables de las bajas que el Ejército Peruano sufre de tanto en tanto en el valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE).

PONEN PRECIOS

El miércoles último, representantes de los ministerios del Interior y de Defensa, de la Policía Nacional del Perú, del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y de la Presidencia del Consejo de Ministros se reunieron para dar los puntos finales al Sistema de Beneficio de Recompensas. Se trata de una de las apuestas más fuertes del Gobierno por combatir el terrorismo. ¿Dará resultado?

El subversivo Félix Victoriano Mejía Ascensio (“Mono”), el cuarto en jerarquía en Sendero Luminoso en el Huallaga, fue capturado por la policía el 9 de agosto último sin un solo disparo. Un informante clave había revelado el paradero de “Mono”. Sin embargo, el sistema de recompensas puede parecer a veces una hoja de doble filo.

Ludver Fasabi Saldaña tuvo una muerte que parecía extraída de tiempos borrados de las memorias peruanas. Dos días después de la captura de “Mono”, una columna de Sendero Luminoso ingresó a la comunidad de Yanajanca (Tingo María) con rifles en mano y sin cuidarse de ser vistos. Los terroristas buscaron la vivienda de Fasabi, ingresaron en ella, sacaron a rastras al confundido agricultor y acabaron con su vida de un balazo en la cabeza.

Lo acusaban de haber revelado la ubicación de un campamento de “Artemio” (cabecilla de Sendero en el Valle del Huallaga) que había sido intervenido por la policía tres semanas antes. También se interpretó el crimen como una represalia por la captura de Felix Mejía Ascencio.

EL QUE VENDA A “ARTEMIO”

Lo cierto es que la caída de “Mono” debilitó las filas senderistas en el Huallaga, y que el informante que permitió su captura, cuya identidad es secreta, recibirá una recompensa de S/.300 mil. Las autoridades policiales esperan seguir el hilo de esta madeja para llegar hasta el mismo “Artemio”.

Actualmente, este terrorista es identificado como José Flores León y dirige a los senderistas del Valle del Huallaga. La comisión del Poder Ejecutivo que se reunió el miércoles decidió ofrecer por él (al igual que por “José”) una recompensa de S/.1 millón.

Sus hombres más cercanos también tienen un precio. La recompensa por “Rubén” (cuyo nombre no se conoce aún), Yoli Tolentino Condezo (“Walter”) y Édgar Nicanor Mejía Ascencio (“Michael” o “Izula”) es de S/.500 mil por cada uno. Todo es cuestión de tiempo. Y de dinero.

EL “PREMIO” POR CAPTURAR A “FELICIANO”

El mayor Carlos Monge es el oficial de la policía responsable de la captura del terrorista Óscar Ramírez Durand (“Feliciano”). Pero aquel 14 de julio de 1999 comenzaron las desgracias. El régimen fujimorista le atribuyó los créditos de la operación al Ejército y al Servicio de Inteligencia Nacional, y envió a Monge a Bolivia para evitar que denunciara el hecho.

Sin embargo, tres informes de la inspectoría general de la policía reivindican a Monge. El último de ellos, fechado el 31 de diciembre del 2008, señala que la policía “está obligada y debe ascender” a Monge al grado de comandante por acción distinguida.

Sin embargo, con resolución del 30 de diciembre del 2008, Monge fue invitado al retiro. ¿Y la recompensa de US$ 20 mil que se ofrecía por “Feliciano”? “A los policías que capturamos a Feliciano, nunca nos entregaron la recompensa. Al contrario, al menos yo, solo he sido víctima de abuso tras abuso”, dice Monge.

LA MILLONARIA RECOMPENSA DEL SIGLO

La recompensa por la captura del máximo cabecilla de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, es la más alta que se ha pagado por un delincuente terrorista: US$1 millón.

Quien se erigió como el máximo artífice de esa operación fue el jefe de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (Dincote, en esa época), Antonio Ketín Vidal Herrera. Su premio por aquella operación del 12 de setiembre de 1999 fue el ascenso a general.

El millón de dólares fue repartido entre cerca de 40 oficiales y suboficiales. De esa suma, Ketín Vidal recibió US$ 40 mil, los cuales —según se informó en esa época— donó a los niños huérfanos.

Sin embargo, hay versiones que señalan que el verdadero autor de la captura fue el coronel Benedicto Jiménez. Lejos de recibir alguna recompensa, Jiménez no fue ascendido durante el régimen fujimorista. “Lo aburrieron y él mismo pidió su pase a retiro”, cuenta un ex oficial de la policía.

SEPA MÁS

El nuevo sistema de recompensa

1. El 29 de mayo de este año, el Gobierno creó el Sistema de Beneficio de Recompensas, con el objetivo de capturar mandos terroristas.

2. El sistema está a cargo de una comisión calificadora. Es esta comisión la que se reunió el miércoles último para establecer los montos de los beneficios.

3. Al crearse el sistema, se señaló que la recompensa máxima por un mando político o militar sería de S/.500 mil, y por un mando logístico o de compañía de S/.300 mil.

4. Sin embargo, a inicios de setiembre, el Ejecutivo elevó estos topes a S/.1 millón en el primer caso y a S/.500 mil en el segundo. En este momento, hay ubicados 13 mandos logísticos por los que se pagarán S/. 500 mil.



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