«
»
Opinión » 6/nov/2009 » 24 vista
Don Andrés Avelino Aramburú y Sarrio fue uno de los más perseverantes y capaces soldados del pensamiento escrito. Es considerado la encarnación del periodismo libre, puro, desinteresado y batallador del siglo XIX.
La profesión de periodista, recién nacida en el siglo XVIII, no tenía prestigio ni solvencia moral en los años en que se inició Aramburú.
Raúl Porras Barrenechea dice que Aramburú “creó en el Perú, como un magisterio propio, independiente y respetable, la profesión del periodismo”.
Don Andrés tuvo dones que prestigiaron sus escritos periodísticos, “el poder de hacer claros e inteligibles para el pueblo los más difíciles problemas”.
“Sobre todo, poseía aquella vibración especial de los grandes periodistas para alcanzar el alma de las multitudes, para sacudir las pasiones o para cristalizar, en una frase, el pensamiento nebuloso de la muchedumbre”.
Sobresalió en los certámenes del Colegio de San Carlos, donde tuvo como maestro a Bartolomé Herrera; de él recogería el intenso y afirmativo nacionalismo.
En el Convictorio Carolino se inspiró en las ideas nuevas, en una confianza ilimitada en las virtualidades de la democracia, que fue el numen de toda su acción política y periodística.
Triunfante la candidatura de Manuel Pardo, después de la sangrienta revolución de los Gutiérrez, Aramburú, quien había combatido al lado de aquél, en defensa de la fórmula civil de gobierno, fundó, para defender el régimen que había contribuido a formar, el periódico La Opinión Nacional, que habría de dirigir durante cerca de cincuenta años.
En esa larga tarea luchó diaria y tenazmente en defensa del patriotismo y de la verdad. Cabe destacar la defensa de la causa nacional en la Guerra con Chile.
Don Andrés, el periodista de editoriales vibrantes y patrióticos, y fino ironista en la crónica y en la letrilla burlesca, no solo recogió en su obra el alma y el estilo de su época, sino que luchó infatigablemente por las libertades públicas y por la estabilidad de las instituciones.
Nació el 10 de noviembre de 1845. Se afilió en 1886 al partido de Cáceres y permaneció leal a él hasta su muerte. En el homenaje unánime de la prensa nacional en 1916, ante la desaparición del gran periodista, Antonio Miró Quesada dijo que Aramburú “supo conservar siempre en sus escritos los respetos impuestos por la cultura, por la moral y por el honor, a quienes escriben para el público”, y ese es el mayor ejemplo que lega a la prensa nacional.
Escribe: Óscar Rodríguez Vargas – Periodista
© Panoramacajamarquino.