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En Cajamarca el fútbol está como está, porque la organización es un desastre, y lo que viene sucediendo en Copa Perú es el fiel reflejo de la tremenda crisis por la que atraviesa el balompié cajamarquino.

Estamos acostumbrados a escuchar, bronca en Cutervo, en Chota, en fin los incidentes llueven; lo inconcebible es que nunca hay sanciones y la historia se repite año tras año. Ahora ya no son dos o tres las provincias donde se generan problemas, cada vez son más los lugares donde se sigue el mal ejemplo debido a la falta de sanciones.

La idea se proliferó; si en otras provincias arman tremendas broncas, por qué nosotros no podemos hacer lo mismo y ganar con golpes, con árbitros o con cualquier otro recurso; esa parece ser la consigna en el mal llamado torneo de “Fútbol macho”.

Pero quiénes son los responsables; sin duda las autoridades encargadas de organizar y dirigir este torneo, por cierto en Cajamarca son las mismas desde hace más de una década y les resbala cualquier crítica o cuestionamiento.

Lo importante para las autoridades del fútbol cajamarquino es que haya ingresos que sirven solo para engrosar sus bolsillos, porque por el balompié no hacen nada en absoluto, muestra más que notoria es por ejemplo, el dinero que recibieron el año pasado de las taquillas de Copa Perú para el trabajo con menores (un sol por boleto), cuando UTC jugó de local.

El “Gavilán Norteño” jugó más de 10 cotejos, todos a estadio lleno, es decir, entre 8 y 12 mil soles por partido que debieron invertirse en menores, pero evidentemente esa plata fue a parar a cualquier otro lugar menos al trabajo con los pequeños.

Además la Liga tiene ingresos por inscripción de jugadores, transferencias, reclamos y otros conceptos que nadie sabe a dónde van.

Otra de las aristas del desastre de la Copa Perú son los réferis, estos hombres que en su mayoría malogran el espectáculo, inclinando la cancha, a veces por ineptitud y en ocasiones con evidente intención.

Aunque es difícil de demostrar pero muy fácil de percibir, existen arreglos económicos que perjudican a clubes serios, ahuyentando a quienes invierten e intentan hacer un trabajo formal en nuestro balompié.

En Copa Perú, la corrupción impera y los campos deportivos se convierten en tierra de nadie y quienes deben ponerle fin a estas irregularidades, bien gracias; no aplican las normas o mejor dicho, las aplican o adecuan a sus mezquinos intereses; en otras palabras, la podredumbre está en la cabeza, por ello no pueden exigir escenarios adecuados, garantías para los jugadores y los árbitros, sanciones para quienes infringen el reglamento porque son ellos los primeros que violentan las normas y se zurran en los derechos de los demás y siguen llenando sus arcas a costillas de nuestro fútbol.

Publicado el 10 - sep - 2013

Categoria: Agenda deportiva