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Entrevistas » 22/may/2010 » 26 vista
Miriam Grimaldo Muchotrigo, destacada profesional en psicología, compartió sus conocimientos y experiencias con decenas de jóvenes en esta ciudad, durante el I Congreso Internacional sobre Tendencias y Avances en Psicología y I Encuentro Latinoamericano en Psicología Organizacional.
El certamen académico que se desarrolla en Cajamarca, es organizado por la Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo.
El diario Panorama Cajamarquino dialogó con Miriam Grimaldo, respecto a un tema fundamental en la sociedad: Los valores.
¿Cuál ha sido el tema que desarrolla en su ponencia?
Mi ponencia está referida al tema de los valores y la moral, apuntando este trabajo a los jóvenes, buscando que sea la juventud la que viva en una constante práctica de valores. Se ha tocado el rol del psicólogo para orientar a los jóvenes, para lograr las competencias morales. Recordemos que los actuales problemas en la sociedad son producto de esa falta de práctica de valores.
¿Cómo motivar la práctica de valores en un mundo marcado por lo económico?
Se trata de desarrollar programas de prevención con los padres y los hijos, con los futuros padres, a través de talleres, con las llamadas escuela para padres, desarrollar competencias morales. Se tiene que girar la mirada a lo que en verdad nos caracteriza y que nos ayuda a ser una familia: Los valores. La sociedad no se basa sólo en lo material o en lo económico, es necesario reconocer que necesitamos de valores para un adecuado comportamiento, para ser felices, para desarrollarnos integralmente.
¿Vivimos en un mundo de analfabetos emocionales?
Esa es una postura que ha sido marcada por muchos especialistas. No es muy difícil superar ese analfabetismo emocional, necesitamos potenciar esos sentimientos de gratitud, de respeto, de responsabilidad, de solidaridad.
¿Es difícil educar con el ejemplo?
Sí. Muchas veces los padres son los primeros en fallar en la práctica de valores. Los padres mienten y ese ejemplo queda grabado en los niños, quienes tienden a mentir. Si los niños roban o se quedan con las cosas ajenas, y no hay un control, no hay corrección de esas actitudes, entonces hay responsabilidad de los padres y ellos son responsables de la educación de sus hijos y tienen que tener mucho cuidado en practicar aquello que pregonan. Un padre debe asumir un rol de ejemplo, de superación constante, ese es el compromiso de un padre, el verdadero legada para nuestros hijos.
¿Los valores son temas transversales a lo largo de la vida?
En todo momento. Cada uno de nuestros actos debe estar marcado por la práctica de valores. Empezamos en la familia, en la casa donde se convive con padres y hermanos. Es ahí donde empieza ese aprendizaje de los valores. La familia es la primera escuela de la vida, y es en la misma que los padres intentan transmitir a sus hijos, a través de un ambiente de amor, los valores que creen forman a una persona buena, íntegra, coherente y capaz de estar en sociedad. Si a los padres de familia les gustaría que sus hijos fueran ordenados, generosos, sinceros, responsables, ellos deben ser los primeros en reunir esas cualidades.
¿Cómo educar en valores?
Es muy importante el trabajo de los adultos, que interactúen en la cotidianidad de la vida del niño. Para que el niño desarrolle valores debemos lograr que conozca el bien, ame el bien y haga el bien.
¿La familia es la primera escuela de valores?
Sí, y la consigna es vivir los valores que se promulgan. Es importante que el hijo vea que los adultos hacen lo que dicen. Si en casa llaman al padre por teléfono y él le dice a su hijo que conteste que no está, eso marca una conducta ambivalente. Si el padre dice la verdad, trata con respeto a todo el mundo, desde el barrendero al presidente, no tira papeles en la calle, es respetuoso de las leyes, es más sencillo que el hijo entienda el mensaje.
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