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Opinión » 7/jul/2010 » 10 vista
Los electores cajamarquinos tenemos un serio problema que se nos avecina con motivo de los próximos comicios para elegir gobierno regional y provincial.
Debido a la cada vez más decreciente calidad profesional y moral de nuestros políticos citadinos nos hemos acostumbrado a elegir al menos malo de ellos o de repente, dentro de poco, a la menos mala. Pero, antes que todo, debemos establecer qué es malo para unos y qué es malo para otros.
Nos acercamos otra vez a una nueva elección en octubre, esta vez para alcalde provincial y burgomaestres distritales. Saber elegir, en mi opinión, constituye un arte. Y ello implica esa cualidad de saber discernir y de hacer bien y correctamente algo.
El elegir autoridades debería ser una tarea sumamente importante en la vida de un ciudadano. Y no tan sólo asistir a regañadientes a depositar nuestro voto obligados por la multa electoral.
Yo soy un profundo y convencido creyente de que la más imperfecta democracia es un millón de veces más importante que la más bella de las dictaduras. Pero también creo, como sostiene Jorge Luis Borges, que la democracia es la dictadura del número. Y aquí radica el talón de Aquiles de la democracia moderna en algunos países como el nuestro, y de modo especial en Cajamarca.
En nuestra provincia, según estadísticas sobre escolaridad y educación, tenemos una gran masa electoral analfabeta o semi analfabeta que es fácilmente manipulable por los viejos y conocidos políticos corruptos y los vendedores de sebo de culebra. Estos electores, sin un ápice de información política, son los que a la postre deciden la elección, siempre y cuando se los compre con un plato de lentejas, un kilo de arroz o una botella de aguardiente.
En pocas palabras, pues, estamos condenados, gracias a estos electores, a sufrir el retorno de los mismos corruptos y pícaros de siempre. Y si usted se pregunta: ¿por qué no avanzamos en Cajamarca? La respuesta es obvia: Porque siempre elegimos a los peores y a los candidatos mediocres que son los que más pintan las paredes de nuestra ciudad. O para decirlo de otro modo: elegimos a más de lo mismo y por eso estamos como estamos.
El populacho es sumamente manipulable. Y si no, recordemos que un sector del pueblo judío puesto ante la disyuntiva de escoger entre Cristo y Barrabás optó por este ladrón y criminal.
A esta fiesta electoral se han colado muchos invitados de medio pelo y cada vez son más los cajamarquinos que desean ocupar puestos que impliquen el ejercicio del PODER. Es cierto que todos tenemos derecho a elegir y ser elegidos, así reza un artículo de nuestra constitución política, pero elegir conciente y correctamente, es una tarea muy difícil, sobre todo cuando el grueso de nuestra población no cuenta con un adecuado desarrollo educativo a lo largo de su vida a efecto de que sea capaz de emitir un voto de conciencia.
De esto se aprovechan algunos seudo políticos cajamarquinos, imbuidos de una descomunal codicia, para hallar la oportunidad de asaltar nuevamente las arcas públicas que a la postre es su máxima aspiración.
Es, en este contexto, que deberíamos entonces apoyar al candidato que se acerque más al ideal de una ciudad más humana, justa, inclusiva y culta.
Finalmente, les propongo algo que no falla para determinar quién es el mejor candidato: voten por aquél que menos dinero invierta en la campaña electoral, el que pinte menos paredes, que sea un ejemplo moral para nuestra juventud, y que no sea alcohólico ni ladrón.
Por: Jorge Pereyra
© Panoramacajamarquino.
TOTALMENTE DE ACUERDO
El arte de saber elegir? Eso es muy cierto, sabemos que la Educación es la base para el progreso de toda la humanidad…
Hay otra forma de elegir un candidato que sea un líder neto, no solo sea de labia o sea solo promesas que no saben como lo van a ejecutar, Para mi candidato debería tener las siguientes características: ser capacitado, tener una moral intachable, ser un ejemplo a seguir por los jóvenes, No ser dependiente del estado y lo principal tener vocación de servicio hacia la comunidad.
si pues no voten ni por amorin ni por pereyra tira de narcos
El comentario es bueno pero creo que le falta profundizar en qué estan fallando estos malos funcionarios en cuanto a: 1° al manejo del dinero público, es decir, se debe hacer un análisis profundo del dinero invertido en una obra y si este es coherente a la calidad de la misma. Con el material en la mano, si ha existido malversación o desviación de dinero a los bolsillos de estos vivos proceder a denunciarlos, primero al Ministerio Público, a la Defensoría del Pueblo con conocimiento del Frente de Defensa el lugar.
2° Pero la mala administración pública no sólo se refleja en las obras que estos malos funcionariosn exhiben, sino, al interior del Concejo Municipal, (en el caso de las Municipalidades) cuyos miembros integrantes (Regidores) agrupados en fictisias Comisiones de Fiscalización Presupuestal no cumplen con el reglamento que los dirige, y así violan las leyes nacionales sin que nadie haga nada. En los Comités de Adjudicaciones especiales o estables, sea de menor o mayor cuantía y en sus diferentes denominaciones existen amarres en la buena pro. De otro lado, los llamados funcionarios de confianza vienen a ser títeres que sólo cumplen órdenes de quiens lo han contratado. Al interior de la administración pública hay mucho que comentar.
Cuanta razón tiene el que escribe el artículo, es un iluminado, es lo máximo, un estudioso, un gran cultileído, me preocupa saber donde se formó esa capacidad de análisis, de ya no ya, creo que se cree el máximo chupete, la cocacola en el desierto, el último hombre en la faz de la tierra y si así fuera es de seguro que se criticaría. Escucha, lee, interpreta iluminado, Cajamarca con suss problemas y sus autoridades es Cajamarca y no necesita de ti ni de otro o cualquiera iluminado, como los que estás apareciendo.