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Editorial » 26/oct/2009 » 3 vista
La reciente visita del doctor Ronald gamarra en su calidad de Presidente de la Coordinadora de los Derechos Humanos en el Perú a nuestra ciudad, tuvo como finalidad evaluar la situación de tensión que se vive en nuestra región entre las comunidades campesinas y las empresas mineras.
Esta llegad anunciada tuvo de parte del visitante un comunicado, que se publicó en nuestro diario. Sin embargo la situación denunciada por la Coordinadora no es nueva, ya en su oportunidad la Defensoría del Pueblo había remarcado en lo mismo y el Gobernador se limitó solo a denunciar a los agitadores, sin señalar quienes son.
Es cierto, hay un clima de mucha tensión y la verdad es que nuestras autoridades no hacen nada para no ver afectadas sus posibilidades electorales, no basta sentarse en auditóriums para debatir si la bomba social estalla o no, lo que hace falta es un diálogo real y verdadero entre todos los actores reales de los conflictos y buscar a través de la iglesia o la Defensoría un mediador válido.
Pero antes, se tiene que decir quienes son los actores que vienen agitando esta situación, quienes quieren sumergir al pueblo de Cajamarca en un polvorín y no en una potencial región de Desarrollo con trabajo y recursos para los gobiernos locales y regional .
Se tiene que sentar las cosas con claridad y evitar los medios discursos y las medias verdades; Primero : es asegurar la inversión minera en nuestra región, una inversión sana y responsable; segundo es velar por el cumplimiento de las normas y leyes que regulan la actividad minera legal y tercero, de parte de las mineras y el estado una verdadera educación e información ante los diversos sectores medios y del campo no solo de las ventajas de la presencia minera sino sobre su compromiso de trabajar juntos.
De otro lado, no se puede venir a invertir a Cajamarca y traer a una buena legión de obreros de otras regiones, sin dar ocupación en la zona, sabiendo que nuestra región hay desocupación y miseria.
Además sería de agrado popular que los municipios locales y provinciales rindan cuenta sobre la calidad de la inversión del canon y que el gobierno regional involucre en sus planes las obras de los municipios para evitar duplicar esfuerzos.
Esta es una verdadera lucha contra las bombas de levantamiento social y dejar sin discurso a los agitadores.
Entonces podemos decir que realmente podemos tener una concertación social para el desarrollo, con equidad y sobre todo en paz, donde el diálogo sea la prioridad y la base del entendimiento en todos los sectores. Así pues no basta decir que tenemos una explosión social en nuestras narices, sino que estamos haciendo para superar todo esto.
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