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Liga contra el cáncer » 25/mar/2010 » 159 vista
En Latinoamérica y el Caribe, 33.000 mujeres mueren cada año por cáncer de cuello uterino, una enfermedad prevenible causada por un virus que infecta al 20 por ciento de los hombres y mujeres de esta región del mundo, y hasta a un 30 por ciento de las mujeres más jóvenes, según un nuevo estudio. Hoy en día existen alternativas nuevas y revolucionarias para mejorar programas de detección y tratamiento, así como vacunas más asequibles para niñas y mujeres jóvenes. Estas alternativas pueden reducir el número actual de muertes y evitar que esta cifra aumente a 70.000 muertes en las próximas dos décadas, según un estudio que analiza el impacto del virus del papiloma humano (VPH) en Latinoamérica y el Caribe. Este nuevo análisis de 15 años de investigación sobre el VPH en Latinoamérica y el Caribe es la primera evaluación exhaustiva del impacto del VPH en esta zona del mundo. El análisis indica que el virus es más común de lo que se creía, y que, si no se interviene con fuerza, veremos un incremento sustancial del número de muertes de cáncer de cuello de útero”, dijo Ciro de Quadros, del Instituto de Vacunas Albert B. Sabin. “En último término, este análisis debería convencer a las autoridades de sanidad de los países de la zona para que hagan de la lucha contra el cáncer de cuello de útero una prioridad nacional”, añadió.
Valenzuela añadió que el estudio pone en relieve las desigualdades existentes en el acceso a los servicios de salud que podrían evitar que una infección de VPH devenga en cáncer de cuello uterino.
“El cáncer de cuello uterino está asociado con la pobreza. Sabemos que el 80 por ciento de las mujeres que mueren de cáncer de cuello uterino proviene de países pobres, donde no hay acceso a los servicios de detección y tratamiento de calidad que son necesarios para evitar que las lesiones precancerosas causadas por el VPH devengan en cáncer de cuello uterino. Éste es el caso en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe,” dijo Jon Andrus, asesor técnico de la unidad de inmunización de la OPS. “La gran tragedia es que el cáncer de cuello uterino es prevenible si mejoramos el acceso a detección y tratamiento y fomentamos la introducción de vacunas contra el VPH cuando sean asequibles. Si actuamos ahora, juntos, podremos mejorar esta situación”.
Cajamarca no escapa a este sesudo análisis: con una cobertura de menos del 5% mediante la prueba de papanicolaou en nuestra Región diagnosticamos un caso de cáncer de cuello uterino al mes. Además, si hablamos del fomento de políticas públicas saludables y la creación de entornos propicios, se ha generado el medio de cultivo adecuado para el desarrollo de la enfermedad: más de 140 night clubs entre oficiales y clandestinos solo en nuestra pequeña aldea. La globalización ha generado que dispongamos de la vacuna en algunas clínicas privadas cajamarquinas, pero el costo de la vacuna que está alrededor de 300 dólares americanos ha erguido la principal barrera para las mujeres en riesgo. A pesar que el tratamiento en Cajamarca, sobretodo para lesiones pre malignas y cáncer in situ del cuello uterino es accesible ( 250 nuevos soles), la ausencia de un programa estatal de diagnóstico temprano y terapia oportuna envilecen el cuadro desencadenando fatalmente en la muerte de nuestras Madres Cajamarquinas.
Queremos seguir sembrando una cultura preventiva, consecuentemente, por el Día Mundial de Detección de Cáncer de Cuello Uterino, que se celebra este próximo 26 de marzo la Liga Peruana Contra el Cáncer de Cajamarca, con el objetivo de sensibilizar y concienciar a la población, desarrollará una campaña de tamizaje mediante la prueba de papanicolaou, que se ha constituido en el accionar diario del personal profesional voluntario de nuestra institución.
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