Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

9 de Febrero de 2012

Deber de candidatos es educar a la ciudadanía

Editorial »  1/sep/2010  » 4 vista

Nuevamente el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima y máxima autoridad de la Iglesia Católica en el país, se ha dirigido a los candidatos a alcaldes y regidores municipales, provinciales y distritales, y aspirantes a presidentes y consejeros regionales.

Esta vez, con tono firme y sereno, el Primado del Perú exhortó a los aspirantes municipales y regionales, que se aprestan a participar en el proceso electoral del domingo 3 de octubre, a dejar de lado los insultos y a centrarse en las propuestas para no engañar a la ciudadanía.

Sin embargo, esta oportunidad ha dicho algo más que corresponde al rol docente que los políticos de todas las tiendas políticas deben cumplir en épocas electorales: “Les pido a todos, ya que se habla tanto de las elecciones, que dejemos de lado los lenguajes agraviantes, las mentiras para convencer al electorado; hemos acostumbrado mal al elector porque (ahora) le gusta que le mientan”.

El cardenal recordó, al formular su público llamado, que es deber de todos los candidatos educar a la ciudadanía y evitar así una relación enfermiza condicionada por la mentira.

Ha señalado el arzobispo que las autoridades a elegirse el 3 de octubre deben ser ejemplo de honradez y corrección. Lo que hace falta en extremo es el ejemplo, ha subrayado. Ejemplo en todo y desde antes de asumir la responsabilidad que el electorado les encomiende. Ejemplo de sobriedad y respeto a la opinión pública que acabe con ese estereotipo que acompaña a las campañas y que las cataloga como ferias de promesas que luego se olvidarán. Por ello Cipriani insiste, incluso cuando su prédica parezca reiterativa, es necesaria porque el tiempo de elecciones es tiempo de pasiones. Y una voz autorizada y convocante tiene mucho que decir.

No valoremos la agresividad de los candidatos, ni tampoco les concedamos puntos en las encuestas por el tamaño de sus denuncias. Como electores exijamos lo que el arzobispo de Lima pide; es decir, propuestas y no agravios; planes y no insultos a sus contendores. Si nuestra actitud como ciudadanos y electores se hace sentir, obligaremos a los candidatos, locales, regionales y nacionales, a centrarse en lo principal y a dejar lo adjetivo. Así todos ganaremos: los candidatos, porque elevarán el nivel de sus discursos y tendrán oportunidad de mostrar sus planes y verdaderas fortalezas; así como los electores, que sabremos a qué atenernos en lo que a propuestas se refiere.

Los candidatos, sus debates y apariciones en los medios, al igual que el público en las plazas y calles, configuran un gran escenario cívico que no debe servir para la promoción del mal ejemplo moral y la agresión verbal contra los opositores. Todo lo contrario. Y esa es una responsabilidad de todos los actores del proceso democrático eleccionario.

El llamado del cardenal Juan Luis Cipriani tiene una singular actualidad, y la tendrá no sólo hasta el día previo a los comicios sino después, en la diaria y tenaz construcción de un país mejor, más sólido y estable, más acogedor de las inversiones y más justo por la inclusión social.



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