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Opinión » 20/may/2010 » 7 vista
Es mejor no ir al cine a ver las superproducciones norteamericanas. Son en su gran mayoría meros intentos por lograr impactar a los espectadores, con el uso y abuso de efectos especiales, que más parecen “defectos”.
Si la primera parte de la historieta llevada al cine, llamada Iron Man, resulto ser un buen producto desechable de consumo masivo, la segunda parte raya en la ridiculez. Una película de ciencia ficción con pasajes más que aburridos, donde se habla y se habla, y nadie sabe de qué.
Esta película arranca tan rápido que termina por marear. Pero luego se detienen tanto que llega el pestañeo. Y en un abrir y cerrar de ojos, la película ya acabó. Ni siquiera la viuda negra, con ropa ceñida y curvas de infarto, animan al espectador que no deja de bostezar.
Iron Man 2, es una película sin argumento. Pareciera que el apuro de recaudar en las taquillas, les hizo olvidar a los productores, que los filmes se basan en historias, y no solo bombas y latigazos eléctricos. Ni el villano parece un villano digno de historieta. Más parece un enfermo de esquizofrenia salido de algún hospital psiquiátrico.
Me olvidaba, ni el remedo de una de las escenas de Depredador, cae bien. Todos los asistentes a la sala dicen para la escena final de acción, “eso ya lo he visto”.
En caso de Furia de Titanes, me quedo con la primera versión, aunque tenga malos efectos y no posea una banda sonora digna de la historia que se narra. La película tan promocionada, no pasa de ser un video clip de música tecno.
Ese monstruo que sale del mar, para devorar a Andrómeda, más que terror da risa, y más que miedo, induce al espectador a concentrarse en la canchita que come. Ojalá, la Medusa hubiese convertido a guionistas y actores en piedra.
Hay pasajes en los cuales, el mejor actor, sin duda es el caballo Pegaso. La pelea con los escorpiones gigantes evoca a la segunda parte de los Transformers.
En esta película, Furia de Titanes, lo mejor es la aparición de: The end.
Ramiro Sánchez Vásquez
© Panoramacajamarquino.