Panorama Cajamarquino

El diario de la integración regional

8 de Febrero de 2012

Brasil tiene el sello de Dunga

Opinión »  21/jun/2010  » 4 vista

Maradona regala besos y abrazos antes de salir al campo a sus jugadores, y Messi obsequia su habilidad sobre el verde. Tévez, por obvias razones, no es la cara linda de Argentina pero cada vez que pica, encara y lucha una pelota dividida, lleva en el pecho el corazón de todo un país que espera disfrutar lo que no saborea desde el 86.

En este Mundial sin revoluciones tácticas, amarrete en la propuesta, que confirma solo a unos cuantos como figuras –palmas para Diego Forlán, te sigo esperando Ribéry y Cristiano Ronaldo– la buena noticia es que podríamos cantar, como Nino Bravo, “¡América!”. Todos las selecciones del continente, todas, tienen opción de llegar a los octavos de final. Y en orden de méritos la albiceleste aun dejando dudas al fondo, ha mostrado que tiene variantes para hacerle daño a cualquiera.

Alemania, que había impresionado en el debut, se cayó feo ayer. España ahora es más duda que certeza. A Italia parece que le doliera atacar y extraña, demasiado, a Pirlo. ¿Holanda?… Debe mejorar con Robben. ¿Le alcanza para ser el candidato sorpresa que muchos empiezan a promocionar?…

Por otro lado, lo de Brasil no debería sorprender a nadie. Así jugó la eliminatoria: siempre con la calculadora en la mano y sin perder de vista el dibujo táctico que diseñó en la pizarra el técnico en el vestuario.

Dunga fue un excelente volante porque quitaba y la entregaba al pie pero siente el fútbol así. Es práctico, sencillo. Su prioridad no es llenarle la vista a nadie ni alentar lujos. Su objetivo es ganar. Jugando con un férreo bloque defensivo, con Mauro Silva como ‘parabrisas’ en el centro del campo, dos laterales con proyección (Cafú y Branco) y dos delanteros que se las buscaban para llegar al gol, Romario y Bebeto, el Scratch fue campeón del mundo en Estados Unidos 94. En ese Brasil tan táctico de Carlos Alberto Parreira que apostó por un 4-3-1-2 como sistema, el capitán era Dunga. Nos guste o no, ese recuerdo de tener la Copa entre sus manos, sin duda lo marcó.

Michel Dancourt



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