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Editorial » 16/oct/2009 » 3 vista
El comercio ambulatorio en Cajamarca se convirtió en los últimos años en un problema que se fue volviendo inmanejable. Han sido varios los intentos que se han hecho en diferentes gestiones municipales para poner fin a tan engorroso problema que se fue incrementando con el paso de los días y con el incremento poblacional.
La necesidad de trabajar para tener una vida digna es un hecho inherente al ser humano, nada puede limitar este derecho, sin embargo existe una norma que complementa la necesidad y es que el trabajo que uno realiza no debe causar daños a otros individuos de la sociedad.
Ante la falta de lugares apropiados para el expendio de productos las calles del centro fueron tomadas y una suerte de buhoneros apareció diseminada por todo el perímetro del centro histórico. Vendedores de toda clase de artefactos y utensilios vieron en el turismo un mercado prolífico, a ellos se sumaron vendedores de todo lo imaginable y Cajamarca se convirtió en corto tiempo en una ciudad caótica, con aceras saturadas por ambulantes o por productos que se exhiben en las calles y veredas obligando muchas veces a los peatones a exponer sus vidas teniendo que usar las pistas como aceras ante la imposibilidad de transitar por ellas porque se encuentran saturadas de comerciantes y de sus productos.
La Municipalidad Provincial de Cajamarca, en un justo derecho de reordenamiento del centro histórico ha optado por la reubicación de los ambulantes a un lugar más apropiado y que permita que tanto el vendedor como el comprador tengan un mejor espacio para realizar sus transacciones comerciales. Para ello ha hecho algunas propuestas y ha dado un plazo que se fue alargando una y otra vez y que parece está llegando a su fin.
Ya las mesas de diálogo han disertado sobre este problema y es preponderante que se llegue a un acuerdo en el que se acepte responsablemente los pactos y no se busquen salidas violentas a un problema que puede solucionarse a través del diálogo, sin embargo, es preciso también indicar que los ambulantes poseen derechos inalienables que deben ser respetados, que se les debe brindar facilidades para un eventual traslado e instalación de sus puestos y comercios en el logar que finalmente decida aceptar bajo el consenso con el gobierno edil, así como los servicios básicos para sus labores.
La actual gestión municipal ha afrontado un problema que muchas otras gestiones prefirieron no tocar por un afán populista, pero es preciso que se brinde un mejor nivel de comercio por el bien mismo de los entes que participan en la actividad económica de Cajamarca. Cajamarca es una ciudad turística y mínimamente se debe exigir un orden que sea la carta de presentación ante los miles e visitantes que llegan mensualmente.
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