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Editorial » 5/mar/2010 » 4 vista
A los efectivos policiales les han faltado al respeto. Les han negado la oportunidad de un aumento de sueldo y poder expresarse libremente sobre los malos tratos al interior de la institución.
La corrupción se ha instalado en la policía hace mucho, hace años, y es la principal responsable de la crisis que afronta esta institución tutelar.
Lo más triste, lo que más indigna, son los oficiales de carrera y comando superior los cuestionados por actos no dejan mucho que decir de sus acciones y manejos administrativos.
Para nadie es un secreto que la Caja de Fondos Policial y Militar se convirtió en la “caja chica” y “caja grande” de algunos “ingeniosos administradores”, que por poco, y se llevan hasta las losetas.
Bueno sería conocer que universidad, instituto o academia en la cual se preparan los futuros administradores de las fuerzas policiales y militares. Aprenden al revés, les encanta dejar las cuentas en rojo y las instituciones en quiebra, a pesar de tener garantizados los ingresos. Millones de ingresos cada mes y cada mes millones en pérdidas. No se le ocurrió mejor ideal a papá gobierno para cubrir este forado que crear un nuevo bono de solidaridad, un “descuentazo” al sueldo de los suboficiales.
Seamos sinceros, los suboficiales podrán ser tachados de coimeros, de irresponsables o abusivos incluso, pero en el caso de los oficiales de carrera quienes se prestan para el robo millonario y desfalco, no tienen nombre.
La protesta de los policías no puede ser dejada de lado, o ser sometida a eternas discusiones y análisis. No seamos tan duros con quienes han demostrado sacrificio y en más de una oportunidad nos han servido con amabilidad.
Los buenos policías son los que han alzado su voz de protesta y se han enfrentado al poder. No los califiquemos de terroristas, de azuzadores, de incendiarios, son simplemente ciudadanos que no se ponen de rodillas ante un abusivo e indiferente Estado.
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